Para muchas personas, escuchar a alguien masticar con ruido puede resultar apenas una molestia menor. Sin embargo, para otras el sonido genera una reacción intensa de irritación o incomodidad casi inmediata. Desde la psicología y la neurociencia, este fenómeno tiene nombre y explicación científica.
Qué es la misofonía y la intolerancia a ciertos sonidos
En algunos casos esta incomodidad se relaciona con una condición conocida como misofonía, un trastorno en el que ciertos sonidos cotidianos provocan respuestas emocionales desproporcionadas.
La misofonía fue estudiada en profundidad por investigadores de la University of Amsterdam, donde el psiquiatra Arjan Schröder lideró uno de los primeros trabajos clínicos sobre el tema.
En ese estudio se describió la condición como una reacción fuerte y negativa ante sonidos específicos, entre ellos masticar, respirar fuerte o golpear repetidamente objetos. Los pacientes reportaban emociones intensas como irritación, ansiedad o incluso enojo frente a esos estímulos.
sonidos al masticar
Investigaciones posteriores también encontraron una explicación neurológica. Un estudio publicado por la University of Newcastle reveló que las personas con misofonía muestran una actividad diferente en la ínsula anterior, una región del cerebro vinculada con el procesamiento emocional y la percepción de estímulos corporales.
Esto significa que la reacción no es simplemente falta de tolerancia o mala educación. En muchos casos, el cerebro interpreta ciertos sonidos como estímulos emocionalmente significativos y genera una respuesta automática.
Desde la psicología, los especialistas también observaron que las personas que reaccionan con mayor intensidad a estos sonidos suelen compartir algunos rasgos o características sensoriales particulares.
Patrones que se repiten en personas que no aguantan ciertos ruidos
1-Alta sensibilidad sensorial
Algunas personas perciben los estímulos auditivos con mayor intensidad que el promedio, lo que aumenta su reacción frente a ciertos sonidos.
2-Mayor activación emocional ante estímulos repetitivos
Los sonidos rítmicos o constantes, como la masticación, pueden generar una respuesta emocional inmediata.
3-Fuerte conciencia del entorno sonoro
Estas personas suelen registrar con facilidad ruidos que otros apenas notan.
4-Baja tolerancia a estímulos auditivos invasivos
Cuando el sonido se percibe como intrusivo o cercano, la reacción emocional tiende a intensificarse.
Los especialistas aclaran que la misofonía no es extremadamente rara, aunque durante muchos años fue poco estudiada. Recién en la última década comenzaron a aparecer investigaciones más sistemáticas sobre este fenómeno.
También es importante señalar que no todas las personas que se irritan con los ruidos al masticar padecen misofonía. En muchos casos se trata simplemente de una mayor sensibilidad al sonido o de normas culturales relacionadas con la etiqueta al comer.
Aun así, la ciencia coincide en que la reacción intensa ante estos ruidos tiene una base neurológica real. No se trata de una exageración ni de una simple cuestión de carácter.