22 de enero de 2026 - 11:55

Las personas con mejor salud a largo plazo tienden a nacer en estos meses, según investigaciones

Estudios en epidemiología y neurociencia sugieren que el mes de nacimiento puede influir levemente en la salud futura, aunque no la determina por sí solo.

La idea de que el mes de nacimiento pueda influir en la salud a largo plazo genera curiosidad desde hace años. En las últimas décadas, investigaciones en epidemiología, medicina preventiva y neurociencia comenzaron a analizar este vínculo con mayor rigor, encontrando asociaciones estadísticas entre la estación de nacimiento y ciertos indicadores de salud en la adultez.

Es clave aclarar desde el inicio que el mes de nacimiento no define el destino sanitario de una persona.

La salud depende principalmente del estilo de vida, el acceso a la atención médica, la alimentación, el contexto social y la genética. Sin embargo, algunos estudios detectaron patrones interesantes que la ciencia sigue investigando.

Qué dicen las investigaciones

Uno de los trabajos más citados es un estudio publicado en la revista BMJ Open (2015), que analizó datos de más de 1,7 millones de personas nacidas en el Reino Unido.

Los investigadores observaron que la estación de nacimiento se asociaba, de forma leve pero consistente, con el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades crónicas en la adultez.

Las personas con mejor salud a largo plazo tienden a nacer en estos meses, según investigaciones (3)

El estudio encontró que las personas nacidas hacia el final del verano y comienzos del otoño en el hemisferio norte mostraban, en promedio, menor riesgo de algunas enfermedades cardiovasculares y metabólicas, mientras que otros meses presentaban asociaciones ligeramente distintas.

Los autores señalaron que una posible explicación está relacionada con la exposición a la luz solar durante el embarazo, que influye en los niveles de vitamina D, clave para el desarrollo del sistema inmunológico y óseo.

Cómo se traduce esto al hemisferio sur

Dado que la mayoría de estos estudios se realizaron en Europa y América del Norte, es necesario invertir las estaciones para países como Argentina.

En el hemisferio sur, los meses que equivalen al final del verano y comienzo del otoño del hemisferio norte son:

  • Febrero, marzo y abril

Según la interpretación científica, las personas nacidas en estos meses podrían haber estado expuestas, durante la gestación tardía, a mejores condiciones de luz solar, lo que favorecería ciertos procesos biológicos tempranos.

Otros estudios que respaldan la hipótesis

Investigaciones del University College London y análisis del UK Biobank también observaron asociaciones entre estación de nacimiento y variables como densidad ósea, respuesta inmunológica y riesgo cardiovascular, siempre aclarando que se trata de tendencias poblacionales, no de predicciones individuales.

Las personas con mejor salud a largo plazo tienden a nacer en estos meses, según investigaciones (2)

Además, un trabajo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) destacó que factores ambientales tempranos pueden dejar huellas biológicas sutiles que influyen en la salud décadas después.

Qué mecanismos biológicos estarían involucrados

La ciencia apunta principalmente a:

  • Vitamina D (regulada por la luz solar)

  • Desarrollo del sistema inmune fetal

  • Programación metabólica temprana

  • Ritmos circadianos y hormonales

Estos factores pueden influir en la forma en que el organismo responde al estrés, a infecciones y a procesos inflamatorios a lo largo de la vida.

Lo que la ciencia aclara (y lo que no)

Los propios investigadores subrayan que estas asociaciones son modestas. Nacer en un mes “favorable” no garantiza buena salud, ni nacer en otro mes implica mayor riesgo.

La actividad física, la alimentación, el descanso, el acceso a la salud y los hábitos cotidianos tienen un impacto muchísimo mayor que el mes de nacimiento.

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