La capacidad de liderazgo suele asociarse a habilidades como la toma de decisiones, la confianza, la regulación emocional y la influencia social. Si bien estas competencias se desarrollan principalmente a lo largo de la vida, algunas investigaciones en psicología y neurociencia exploraron si factores tempranos, como la estación de nacimiento, podrían estar relacionados con predisposiciones conductuales que facilitan el liderazgo.
Es importante aclarar que la mayoría de estos estudios se realizaron en Europa y en el hemisferio norte.
Por lo tanto, al analizar los resultados en países como Argentina, es necesario invertir las estaciones para una correcta interpretación.
Qué investigó la ciencia
Un estudio ampliamente citado de la Universidad de Toronto (White, Charness y otros, publicado en Journal of the Economic Behavior & Organization) analizó datos de ejecutivos y encontró que una proporción mayor de líderes empresariales había nacido en meses cercanos a la primavera del hemisferio norte.
Los autores plantearon que ciertos factores ambientales tempranos podrían influir, de manera leve, en rasgos como la confianza, la extroversión y la persistencia.
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Otros trabajos en psicología del desarrollo y epidemiología del comportamiento sugieren que la exposición a la luz solar durante la gestación tardía podría influir en la regulación de neurotransmisores vinculados a la motivación y la energía, como la dopamina.
Cómo se traduce esto a Argentina (hemisferio sur)
Si en el hemisferio norte los meses asociados a la primavera son marzo, abril y mayo, en el hemisferio sur esos meses equivalen a:
Septiembre, octubre y noviembre
Según la interpretación científica, las personas nacidas en estos meses podrían haber atravesado etapas clave del desarrollo prenatal con mayor exposición a luz natural, lo que se asocia a una regulación emocional más estable y a niveles de energía sostenidos, rasgos que pueden facilitar conductas de liderazgo.
Rasgos asociados al liderazgo observados en los estudios
Las investigaciones no hablan de “líderes natos”, sino de tendencias estadísticas vinculadas a ciertos rasgos:
Mayor iniciativa
Más seguridad en la toma de decisiones
Mejor regulación emocional en contextos de presión
Mayor sociabilidad funcional
Estos rasgos no garantizan liderazgo, pero pueden facilitar su desarrollo cuando el entorno, la educación y la experiencia acompañan.
Otros meses y perfiles diferentes
Los estudios también observaron variaciones en otros períodos:
Verano (diciembre a febrero en Argentina): mayor intensidad emocional y entusiasmo, útiles para liderazgos carismáticos.
Otoño (marzo a mayo): perfiles más reflexivos y estratégicos.
Invierno (junio a agosto): mayor prudencia y análisis, asociados a liderazgos más técnicos.
La psicología aclara que ningún perfil es superior, sino que cada uno favorece estilos distintos de liderazgo.
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Lo que la ciencia deja claro
Los propios investigadores subrayan que el mes de nacimiento no define la capacidad de liderazgo.
Factores como la educación, el entorno familiar, la cultura organizacional y la experiencia práctica tienen un peso muchísimo mayor.
El mes de nacimiento puede aportar una predisposición mínima, pero el liderazgo se aprende, se entrena y se construye con el tiempo.