7 de julio de 2026 - 10:15

Las ciudades de Argentina que podrían convertirse en desiertos dentro de 50 años

Sin adaptación, varias ciudades de las tierras secas argentinas podrían enfrentar condiciones mucho más áridas.

Sin embargo, señalan que Gran San Juan y otras áreas urbanas de Cuyo y el NOA están expuestas a una combinación preocupante de aridez, sequías y presión sobre el agua.

Gran San Juan, uno de los casos a observar

San Juan depende de los deshielos cordilleranos para sostener la población, la producción agrícola y otras actividades económicas. La región central de la provincia fue identificada en informes internacionales entre las áreas argentinas con amenazas crecientes para sus fuentes superficiales y subterráneas.

Gran Mendoza y Gran San Juan aparecen además entre los conglomerados urbanos argentinos con niveles elevados de riesgo climático, de acuerdo con un análisis académico que comparó amenazas y capacidad de respuesta en distintas ciudades del país.

La expansión urbana sobre terrenos secos, el consumo creciente y las pérdidas en los sistemas de distribución pueden profundizar el problema incluso sin una caída extrema de las precipitaciones.

La Rioja y Catamarca, dentro de una franja naturalmente seca

La ciudad de La Rioja y San Fernando del Valle de Catamarca se encuentran rodeadas por territorios áridos donde la degradación del suelo ya representa un desafío ambiental.

El oeste de Catamarca y La Rioja aparece en el informe nacional sobre sequías como una de las regiones donde la disponibilidad y calidad del agua enfrentan presiones crecientes.

Esto no significa que ambos cascos urbanos vayan a desaparecer. El escenario de riesgo incluye más días de calor, vegetación debilitada, incendios, polvo, menor productividad rural y mayor competencia por el agua.

Las decisiones sobre expansión urbana, protección de cuencas y eficiencia hídrica determinarán cuánto de esa presión llega a los hogares.

San Luis también está dentro del área de atención

La provincia de San Luis integra las zonas secas del NOA y Cuyo incluidas en los programas nacionales de lucha contra la desertificación. El territorio analizado junto con Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Tucumán, San Juan y Mendoza abarca 31 millones de hectáreas.

La capital puntana no cuenta con una proyección que asegure su conversión en desierto. No obstante, su ubicación obliga a seguir variables como precipitaciones, temperaturas, estado de los suelos y abastecimiento de agua.

Qué podría cambiar en la vida cotidiana hacia 2076

Si no mejoran la gestión del agua y el ordenamiento territorial, los efectos podrían sentirse mediante:

  • Restricciones más frecuentes de agua.
  • Mayor costo para abastecer barrios y cultivos.
  • Pérdida de vegetación urbana y rural.
  • Más episodios de polvo y erosión.
  • Temperaturas extremas y olas de calor más intensas.
  • Presión sobre acuíferos y ríos.
  • Migración desde zonas rurales degradadas hacia las ciudades.

El Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático permite consultar distintos escenarios futuros y localizar las poblaciones más vulnerables. Su objetivo no es anunciar destinos inevitables, sino orientar medidas de adaptación.

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