Los huevos revueltos parecen simples, pero no siempre salen como deberían. A veces quedan secos, gomosos o sin esa cremosidad que los hace irresistibles. Hay un truco muy sencillo que usan muchos cocineros y que cambia por completo el resultado: agregar ¼ de taza de leche durante la cocción.
Agregar ¼ de taza de leche a la sartén permite que los huevos se cocinen de forma más suave y pareja. La leche aporta humedad, evita que las proteínas se coagulen demasiado rápido y da como resultado unos huevos más tiernos, cremosos y fáciles de comer.
Funciona tanto con leche común como con leche descremada o vegetal sin azúcar.
Cómo aplicar el truco paso a paso
Batí los huevos en un bowl, apenas, sin incorporar demasiado aire.
Calentá una sartén a fuego bajo, con un poco de manteca o aceite.
Volcá los huevos batidos y dejalos cocinar unos segundos sin revolver.
Agregá ¼ de taza de leche, distribuyéndola por la sartén.
Revolvé suavemente, con espátula, mientras se cocinan lentamente.
Retirá del fuego cuando aún estén cremosos, ya que terminan de cocinarse con el calor residual.
El resultado son huevos suaves, brillantes y nada secos.
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Por qué este truco siempre funciona
Evita la sobrecocción, principal error en los huevos revueltos.
Aporta cremosidad, sin necesidad de crema o quesos.
Hace la textura más uniforme, incluso si usás fuego bajo.
Es económico y accesible, con un ingrediente que siempre está en la heladera.
Un consejo extra que suma sabor
Si querés mejorar aún más el resultado:
Salá al final, no al principio.
Usá manteca, para una textura más sedosa.
Sumá queso rallado al final, fuera del fuego, para más cremosidad.