6 de agosto de 2026 - 15:10

La Generación Z desarrolló un nuevo tipo de deuda que podría impedirles comprar una vivienda: prestan dinero a amigos y afecta su crédito

Casi la mitad de la Generación Z ha tomado deudas formales solo para cubrir gastos de amigos en eventos grupales, creando un lastre financiero invisible para los bancos.

Un fenómeno financiero bautizado como "deuda en la sombra" altera las posibilidades de la Generación Z de acceder a una vivienda propia. Según un estudio de la plataforma Zelle, el 76% de los jóvenes ha adelantado dinero en eventos grupales sin recibir el reembolso prometido, lo que afecta directamente su capacidad de ahorro.

La mecánica de este tipo de deuda es informal pero persistente. Ocurre cuando un integrante del grupo asume la totalidad de una factura en cenas, viajes o salidas sociales bajo la promesa verbal de una devolución posterior. Sin embargo, los datos indican que el 18% de los deudores tarda hasta un mes en pagar, mientras que un 11% demora más de seis meses.

El impacto de la deuda invisible en la calificación hipotecaria

El problema trasciende la anécdota social para convertirse en un obstáculo bancario real. Las entidades crediticias, al evaluar una solicitud de hipoteca, no consideran las promesas de pago de terceros como activos. La experta Lisa Lund explica que los prestamistas solo registran el saldo negativo en las tarjetas de crédito o las cuentas del solicitante, sin importar si existe una promesa de reembolso.

Para el banco, este gasto adelantado se registra como un aumento en la utilización del crédito. Esto deteriora la puntuación crediticia y eleva la relación deuda-ingreso del joven. Los algoritmos bancarios evalúan la responsabilidad financiera basándose en las deudas por las que el individuo es responsable hoy, ignorando el flujo de dinero que los amigos planean devolver en el futuro.

Cómo afecta esta práctica al historial crediticio y al ahorro para una vivienda

Además del daño al perfil crediticio, la práctica de financiar al círculo social interrumpe el ahorro automático para el hogar. El capital destinado para el pago inicial de una vivienda se diluye en préstamos informales que carecen de contratos escritos o planes de pago fijos. Esta carga se suma a un mercado inmobiliario ya restrictivo por el aumento de precios en alquileres y ventas. La acumulación de saldos por gastos grupales actúa como un factor determinante que retrasa el cumplimiento de metas financieras a largo plazo.

LAS MAS LEIDAS