La encontraron dentro de una bolsa en un carrito de compras y más de 50 años después logró hallar a las dos mujeres que la salvaron

Historias de vida. Una pista en su partida de nacimiento, un archivo y la ayuda de una investigadora en Estados Unidos la llevaron hasta el inicio.

Esta es una de esas historias de vida que ocurrió una noche, más precisamente en agosto de 1972 en Fairview Park, Ohio. Rita Marshall y Darlene Gilleland salían del cine cuando vieron un carrito de compras apoyado contra un auto. Dentro había una bolsa de papel que se movía.

Al acercarse, descubrieron a una beba recién nacida, envuelta en una manta azul y vestida de amarillo.

Llamaron a la policía, la acompañaron hasta el hospital y no volvieron a saber de ella. Esa nena creció, fue adoptada por una familia de Cleveland y más tarde se mudó fuera del estado. Hoy se llama Pearl Marshall, vive en Virginia y durante mucho tiempo sintió que su pasado tenía un hueco imposible de llenar.

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Según contó a News 5 Cleveland, lo que más le pesaba no era solo no conocer nombres, sino no tener una historia de comienzo propia.

Un origen sin nombres y una pista inesperada

El giro llegó cuando Ohio habilitó el acceso a ciertos archivos de adopción para adultos nacidos en el estado, lo que permitió a Pearl pedir su documentación original. El Departamento de Salud de Ohio (Estados Unidos) confirma que esos archivos pueden ser solicitados por adoptees adultos bajo determinadas condiciones.

En su caso, el certificado no traía el nombre de su madre biológica: era un “foundling report”, una constancia de bebé hallada, y señalaba como lugar de nacimiento el Westgate Shopping Center. Allí apareció la primera pieza concreta del rompecabezas.

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Esa información activó un recuerdo viejo de su madre adoptiva, que desde hacía años sospechaba que su hija podía ser aquella bebé encontrada en un estacionamiento. Pearl y su marido Jack buscaron noticias antiguas y dieron con un breve recorte periodístico sobre una recién nacida abandonada en esa zona.

Después escribieron a la policía. El pedido terminó en manos de Chris Gerrett, investigadora histórica de Fairview Park, que empezó a seguir rastros en archivos escolares, de propiedades y registros públicos hasta dar con las dos jóvenes que habían hecho ese hallazgo en 1972.

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Las mujeres que nunca se olvidaron de esa bebé

Rita y Darlene jamás borraron de su memoria aquella noche. Una de ellas incluso guardó durante años las fotos y los artículos de diario sobre el caso.

Las dos contaron que muchas veces se preguntaron qué había sido de esa beba a la que vieron apenas unas horas después de nacer. Más de medio siglo después, supieron la respuesta: estaba viva, había crecido bien y era ella quien las estaba buscando.

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El reencuentro se concretó el verano pasado en Ohio. Hubo llanto, abrazos, risas y esa clase de conmoción que no entra del todo en palabras. Volvieron incluso al lugar donde todo había empezado; el cine ya no existe, pero el shopping sigue allí y el punto exacto hoy queda detrás de una tienda Lowe’s. Para Rita, encontrar otra vez a esa mujer adulta fue como cerrar un círculo que había quedado abierto durante 53 años.

La gran pregunta que sigue abierta

A pesar de todo lo que logró reconstruir, Pearl todavía no sabe quién fue la mujer que la dejó allí. Sí pudo conectar con su padre biológico mediante pruebas genéticas y conocer a parte de esa familia, pero la identidad de su madre continúa siendo el gran misterio.

Lejos de hablar con rencor, Pearl expresó algo mucho más complejo y humano: piensa en el miedo y la desesperación que esa mujer debió haber sentido, y asegura que, si algún día pudiera hablarle, le diría que todo salió bien.

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