Durante unas obras realizadas en el aeródromo naval de Nordholz, en la costa del mar del Norte, los trabajadores se encontraron con un objeto que llevaba aproximadamente ocho décadas oculto bajo la arena: un Sturmgeschütz III, un vehículo blindado de asalto de unas 29 toneladas utilizado por las fuerzas armadas de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Sturmgeschütz III, utilizado por las fuerzas armadas de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
El descubrimiento llamó especialmente la atención de los arqueólogos porque los hallazgos de material militar de aquella época suelen limitarse a piezas sueltas, restos metálicos o fragmentos de vehículos. En este caso, en cambio, apareció un blindado que se encuentra excepcionalmente conservado, con numerosos componentes todavía reconocibles.
La Oficina Federal de Gestión de Bienes Inmuebles señaló que se trata de un vestigio poco habitual de los últimos meses de la guerra en el noroeste alemán.
Un vehículo producido en grandes cantidades
El StuG III fue uno de los vehículos de cadenas más fabricados por la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de los tanques convencionales, no contaba con una torre giratoria. Su cañón estaba instalado directamente en la estructura frontal, por lo que para modificar la dirección del disparo era necesario mover todo el vehículo.
El StuG III fue uno de los vehículos de cadenas más fabricados por la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial.
El modelo fue producido en grandes cantidades y su fabricación continuó prácticamente hasta el final del conflicto. En total, se construyeron más de 9.000 unidades, que fueron utilizadas principalmente para combatir vehículos blindados enemigos.
El ejemplar descubierto en Nordholz pertenecía a una brigada que estaba estacionada en la zona y que había sido desplegada principalmente en Francia. Por el momento, los investigadores no pueden determinar con certeza si ese vehículo en particular llegó a participar en combates en territorio francés.
Las marcas en el cañón que podrían revelar su historial
Los especialistas encontraron al menos 17 marcas blancas sobre el tubo del cañón. De acuerdo con los arqueólogos, estas señales probablemente fueron realizadas para contabilizar los carros de combate enemigos destruidos por la tripulación.
Aunque este tipo de marcas puede aportar información sobre la actividad del vehículo, los investigadores todavía deben analizar el blindado para determinar qué parte de su historia puede reconstruirse con evidencia.
El hallazgo permite, en cualquier caso, estudiar de cerca un vehículo que permaneció oculto durante décadas y que conserva elementos capaces de aportar información sobre sus últimos años de servicio.