A simple vista, el lugar parece un terreno agrícola más del Burgenland, en el este de Austria. Sin embargo, a apenas 40 centímetros bajo la superficie, los arqueólogos están descubriendo los restos de lo que pudo ser un importante centro de producción de cerámica durante el Imperio romano.
Las excavaciones realizadas hasta ahora han permitido identificar dos hornos cerámicos, pero las prospecciones realizadas mediante técnicas geofísicas sugieren que podría haber alrededor de un centenar más ocultos bajo los campos.
El descubrimiento se encuentra en Burg, dentro del municipio de Hannersdorf, cerca de la actual frontera entre Austria y Hungría. El equipo de investigadores, dirigido por Basema Hamarneh, de la Universidad de Viena, ha localizado hornos, áreas de trabajo, fosas que probablemente fueron utilizadas para extraer arcilla y depósitos donde se acumularon numerosos restos de cerámica.
Todo apunta a que el lugar desarrolló una intensa actividad artesanal entre mediados del siglo I y mediados del siglo II d.C.
Un centro alfarero romano oculto a poca profundidad
Las primeras evidencias importantes aparecieron en 2021, durante unas obras realizadas en la carretera B56 Geschriebenstein Straße. Los trabajos dejaron al descubierto numerosos fragmentos de cerámica romana y restos relacionados con hornos.
El terreno ya era conocido por la presencia de materiales de época imperial encontrados en superficie, pero aquellos descubrimientos plantearon una posibilidad mucho más interesante: que bajo los campos agrícolas se conservara un complejo productivo de mayores dimensiones.
Para comprobarlo, los investigadores recurrieron a la geomagnetometría, una técnica que permite detectar determinadas alteraciones físicas del subsuelo y localizar estructuras enterradas sin necesidad de excavar todo el terreno.
Los resultados revelaron un paisaje arqueológico considerablemente más complejo de lo esperado. Además de posibles hornos, las prospecciones identificaron estructuras que podrían corresponder a edificios y antiguos túmulos funerarios que fueron nivelados con el paso del tiempo.
Dos hornos y una posible producción a gran escala
Durante las primeras semanas de excavación, el equipo documentó dos hornos cerámicos junto con sus respectivas áreas de trabajo.
Uno de los aspectos más llamativos es la escasa profundidad a la que se encuentran las estructuras. En algunos sectores, los restos aparecen aproximadamente a 40 centímetros de la superficie actual.
Alrededor de los hornos también se localizaron fosas que podrían haber servido para extraer la arcilla utilizada como materia prima, además de espacios empleados como depósitos de residuos derivados de la producción.
Los objetos recuperados permiten reconstruir parte del catálogo de los antiguos artesanos. Entre ellos aparecen cuencos, platos, vasos y grandes recipientes de almacenamiento, piezas destinadas a usos cotidianos en cocinas, almacenes y hogares del mundo romano.
Aunque se trata de objetos comunes, su fabricación en grandes cantidades puede aportar información fundamental sobre la economía cotidiana del Imperio.