15 de agosto de 2026 - 17:18

La sequía de un río en Hungría reveló un tesoro militar intacto de la Segunda Guerra Mundial tras 80 años

El histórico descenso del caudal del río Danubio en Budapest dejó al descubierto un vehículo y las chapas de identificación de dos combatientes.

La persistente sequía y las intensas olas de calor que azotan a Europa han provocado un descenso histórico en el nivel del río Danubio en Hungría. Lejos de ser solo una crisis climática, este fenómeno ha destapado una ventana al pasado.

El pasado 2 de agosto, en la orilla de Buda, frente al Parlamento húngaro, emergió un extraordinario hallazgo arqueológico militar: una motocicleta alemana de la Segunda Guerra Mundial perfectamente conservada y, a pocos metros, los restos óseos de dos soldados que permanecieron olvidados durante más de 80 años.

El descubrimiento se sitúa en el contexto de la sangrienta Batalla de Budapest, librada entre finales de 1944 y febrero de 1945. La preservación del vehículo y de los objetos personales roza lo milagroso.

El barro del puerto, mezclado de manera fortuita con combustible de las embarcaciones, creó un entorno hermético libre de oxígeno que evitó la corrosión por óxido y protegió el metal durante 80 años.

La moto es una DKW NZ 350-1, diseñada específicamente para el frente de combate

La moto es una DKW NZ 350-1, diseñada específicamente para el frente de combate

La motocicleta recuperada por los expertos del Instituto y Museo Húngaro de Historia Militar es una DKW NZ 350-1, un modelo fabricado en Sajonia a partir de 1944 y diseñado específicamente para el frente de combate. Debido al barro y al agua acumulada en su estructura, el vehículo pesaba más de 200 kilos al momento de su extracción.

El misterio de las chapas intactas y una condecoración

Durante las tareas de exhumación lideradas por Gábor Kohlrusz, técnico de la Comisión Alemana de Tumbas de Guerra, se recuperaron los restos de los dos soldados junto a diversos efectos personales.

Entre ellos destacan un bidón de gasolina, una alianza de boda de oro y un escudo de Kubán. Esta última es una condecoración instituida en 1943 para distinguir a quienes combatieron en la cabeza de puente de Kubán (Unión Soviética), lo que confirma que al menos uno de los fallecidos sobrevivió al frente oriental antes de morir en Budapest.

El hallazgo más trascendental para los historiadores y forenses fue el de dos chapas de identificación metálicas completamente intactas. Bajo el protocolo militar alemán, estas placas se partían a la mitad tras el fallecimiento: una parte se quedaba con el cuerpo y la otra se enviaba a Berlín para tramitar la notificación oficial a los familiares.

Al encontrarse enteras, se deduce que las familias de estos hombres esperaron en vano durante décadas una confirmación oficial de sus muertes.

Las investigaciones preliminares revelaron una tensa paradoja histórica: una chapa pertenecía a un soldado regular de la Wehrmacht y la otra a un miembro de las Waffen-SS, la organización militarizada que en los Juicios de Núremberg de 1946 fue declarada criminal por su rol directo en el Holocausto y crímenes de guerra.

Identificación y destino final

Los antropólogos forenses se enfrentan ahora a un arduo trabajo para devolverles la identidad a estos hombres. A través de análisis detallados del sacro, las epífisis de los huesos largos y las muelas del juicio, se espera estimar su edad y estatura.

Una vez concluidos los análisis, los restos de ambos soldados recibirán una sepultura definitiva en noviembre de 2026 en el cementerio militar de Budaörs, a las afueras de la capital húngara, donde descansan más de 16.600 caídos de la guerra.

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