17 de mayo de 2026 - 11:45

El secreto de un chef español: por qué el arroz blanco no debería cocinarse solo con agua

Sustituir el agua por caldo caliente y añadir un sofrito de tres dientes de ajo y dos hojas de laurel eleva el sabor del arroz básico según el chef Juanjo López.

El arroz blanco es un pilar de la cocina diaria, pero suele prepararse de forma neutra. El chef español Juanjo López, dueño de La Tasquita de Enfrente, propone un cambio radical: abandonar el agua. Su técnica se basa en construir capas de sabor mediante un caldo caliente y un sofrito aromático.

Juanjo López sostiene que el secreto para que el arroz nunca vuelva a ser aburrido está en aprovechar el momento del cocido para integrar aromas desde el inicio. Cambiar el líquido base es el primer paso: el caldo, ya sea de ave, verduras o pescado, debe entrar siempre caliente a la olla para asegurar que el grano se cocine de forma uniforme y absorba toda la intensidad del sabor.

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Juanjo López, chef español.

Juanjo López, chef español.

La técnica del sofrito y el uso de líquidos calientes para hacer un arroz espectacular

Para este método, se requiere un sofrito base de cebolla picada muy pequeña, tres dientes de ajo machacados y dos hojas de laurel. Es fundamental dorar estos ingredientes en aceite de oliva sin que el ajo se queme, pues eso amargaría el resultado final. Una vez que el ambiente se llena de aroma, se incorpora el arroz y se remueve hasta que los granos se vuelvan ligeramente transparentes.

A veces, en el día a día, nos olvidamos de que los detalles más simples son los que marcan la diferencia entre una guarnición olvidable y un plato que destaca. No es solo echar cosas a la olla, es entender que el arroz tiene su propio ritmo y necesita ser tratado con un poco más de cariño.

Una vez que se añade el caldo caliente y rompe a hervir, el proceso exige disciplina: bajar el fuego al mínimo, tapar la olla y cronometrar exactamente 13 minutos. Durante este tiempo, está terminantemente prohibido remover el arroz, ya que esto rompería el grano y soltaría almidón de forma indeseada. El control del fuego es lo que garantiza que el líquido se absorba correctamente sin quemar la base de la cacerola.

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El paso final, y quizás el más ignorado en las cocinas hogareñas, es el descanso. Al apagar el fuego, el arroz debe permanecer tapado durante otros cinco minutos adicionales. Este reposo permite que los granos terminen de cocinarse con su propio vapor, logrando esa textura suelta y firme que caracteriza al buen arroz profesional. Antes de servir, basta con soltarlo delicadamente usando un tenedor para no apelmazarlo.

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