6 de marzo de 2026 - 11:51

El error que todos cometen al regar sus macetas e impiden que sus raices crezcan

En jardín y jardinería, muchas plantas sufren por un error común al regarlas en macetas: una práctica cotidiana que parece correcta pero debilita sus raíces.

Ese pequeño gesto, que parece correcto en cualquier jardín, termina generando un efecto inesperado en la jardinería doméstica. Cuando el agua solo humedece la primera capa del sustrato, las plantas desarrollan raíces muy cortas y débiles, concentradas en la superficie.

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El resultado se ve con el tiempo: en el jardín o en el balcón, muchas plantas empiezan a marchitarse rápido, se vuelven dependientes del riego constante y dejan de crecer con fuerza. En jardinería, ese fenómeno se conoce como “raíces superficiales”.

Además, este problema provoca otro efecto silencioso. Las plantas con raíces poco profundas no pueden explorar el sustrato de la maceta para absorber nutrientes, algo fundamental para mantener un jardín saludable y una buena práctica de jardinería.

Por qué las raíces necesitan riegos profundos

Cuando las plantas reciben agua de forma profunda, ocurre algo interesante dentro del sustrato del jardín o de la maceta. La humedad baja hacia las capas inferiores y estimula que las raíces crezcan en busca de ese recurso.

Investigaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) explican que, en jardinería, el desarrollo radicular depende directamente de la profundidad de hidratación del suelo donde crecen las plantas.

Según manuales de horticultura urbana de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, cuando el riego es superficial las plantas se adaptan produciendo raíces cortas. En cambio, en un jardín o maceta con riego profundo, las raíces se extienden más y generan estructuras más resistentes.

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Esto también mejora la salud general de las plantas. En jardinería, las raíces profundas pueden absorber minerales que no están disponibles en la superficie del jardín, como potasio, calcio y magnesio.

Cómo regar macetas correctamente para fortalecer las raíces

La clave en jardinería no es regar más veces, sino hacerlo mejor. Para que las plantas desarrollen raíces fuertes, el agua debe penetrar toda la profundidad de la maceta o del suelo del jardín.

Una forma simple de comprobarlo es observar la base de la maceta. Si el agua sale por los orificios de drenaje, significa que el riego alcanzó las capas profundas donde las plantas necesitan humedad para expandir sus raíces.

También es importante dejar que el sustrato se seque ligeramente entre riegos. En jardinería, este pequeño estrés hace que las plantas busquen agua más abajo, lo que fortalece su sistema radicular en el jardín o en maceta.

Otro consejo útil es regar lentamente. Si tirás el agua de golpe, muchas macetas no la absorben correctamente y termina escapando por los bordes. En jardinería, el riego lento permite que el sustrato se hidrate de manera uniforme.

Cuando cambiás este hábito, las plantas reaccionan rápido. En pocas semanas, el jardín o las macetas muestran hojas más firmes, crecimiento más vigoroso y raíces capaces de sostener un desarrollo mucho más saludable.

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