Hay una zapatilla (regleta) con cinco enchufes detrás del televisor. Un alargue en el escritorio que conecta la computadora, el monitor, los parlantes y el cargador del celular. Parecen inofensivos porque siempre estuvieron ahí y nunca pasó nada, pero son uno de los primeros dispositivos en la lista de causas de incendios domésticos.
Aproximadamente 3.300 incendios domésticos se originan en extensiones eléctricas cada año solo en Estados Unidos, causando alrededor de 50 muertes y 270 heridos. Y el número de incendios causados por circuitos eléctricos en general supera los 23.000 residenciales anuales. Lo que hace que estos datos sean especialmente preocupantes es que la mayoría son completamente prevenibles, y que el primer signo de que algo está mal generalmente se ignora hasta que ya es tarde.
Las señales de alerta no debemos dejarlas pasar. Son hábitos simples que evitan un incendio.
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Por qué el cable que arde no suele verse arder
Un incendio eléctrico rara vez empieza con llamas. Empieza dentro de la pared, detrás de un mueble, o en el interior de la zapatilla que nadie toca hace años. Lo que se quema primero no es el cobre del cable: es el aislamiento plástico que lo rodea.
Cuando un circuito está sobrecargado, los cables de cobre se calientan
En condiciones normales, el disyuntor debería dispararse para cortar la corriente antes de que eso escale. Pero en instalaciones viejas, o cuando el calor se acumula directamente en el enchufe o la regleta antes de llegar al panel, el plástico del aislamiento puede empezar a fundirse y arder sin que ningún fusible lo detecte.
Una vez que el aislamiento se compromete, puede ocurrir un arco eléctrico: la electricidad salta a través de un espacio generando una chispa que puede alcanzar miles de grados. Si eso ocurre cerca de madera, cortinas o papel dentro de una pared, el fuego puede propagarse rápidamente antes de que alguien huela humo.
Cuáles son las señales que casi siempre se ignoran
Los incendios eléctricos tienen una característica: avisan. El problema es que las señales son sutiles y se normalizan rápido.
- Un olor a plástico o goma quemada es la primera alarma. Puede aparecer por segundos y desaparecer, lo que lleva a pensar que fue algo puntual.
- Un enchufe o cable caliente al tacto, incluso cuando el aparato que tiene conectado no está funcionando a plena carga, es otro aviso.
- Los disyuntores que saltan seguido sin razón aparente, o los zumbidos, crujidos o silbidos provenientes de tomas de corriente o regletas, son todos síntomas del mismo problema subyacente: sobrecarga o conexiones flojas.
- Los tomacorrientes o regletas decolorados (con marcas marrones o negras alrededor del enchufe) indican que ya hubo calor excesivo en ese punto. Ese es un signo de que el problema ya ocurrió, no de que podría ocurrir.
La combinación de sobrecarga en alargadores y zapatillas son los principales síntomas que los bomberos encuentran.
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Qué hacer si aparece una de las señales
Si hay olor a quemado, enchufe caliente o disyuntor que salta seguido, la respuesta no es esperar a ver si vuelve a pasar. Lo primero es desconectar los aparatos del punto sospechoso. Si el problema persiste o no se puede identificar la fuente, un electricista tiene que revisar la instalación antes de volver a usarla.
Si hay un incendio activo en un cable o regleta, no se debe usar agua. Lo correcto es cortar la electricidad desde el tablero si es seguro hacerlo, y llamar a los bomberos. Bicarbonato de sodio puede usarse para sofocar un fuego pequeño, pero solo si la fuente de electricidad está cortada.
El cable eléctrico y la zapatilla son los artefactos que más se pasan por alto en cualquier evaluación de riesgo doméstico. Están en todas las habitaciones, siempre enchufados, y nadie los revisa. Pero la combinación de sobrecarga, conexiones flojas, aislamiento desgastado y uso permanente de extensiones que deberían ser temporales genera exactamente las condiciones que los bomberos encuentran en la mayoría de los incendios eléctricos.