En un mundo donde los virales pasan en segundos, la historia de Flossie nos invita a detener el reloj. Estagata, que nació en 1995, alcanzó los 30 años en 2025, una cifra que equivale a unos 140-150 años humanos y que le valió el título oficial de la gata viva más longeva del planeta.
Su vida es una verdadera lección de resiliencia, ya que fue abandonada durante sus primeros meses de vida y, desde entonces, recorrió un camino marcado por el afecto y la pérdida. Vivió 10 años con un hombre que la adoptó y luego otros 14 con la hermana de este, hasta que ambos fallecieron.
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La gata Fossie, un ejemplo de tenencia responsable y amor
A pesar de su avanzada edad, su historia dio un giro conmovedor cuando el hijo de su segunda cuidadora, al notar que no podía darle la calidad de vida necesaria, decidió llevarla a la organización Cats Protection. Como señala Naomi Rosling, de dicha entidad, la tenencia responsable implica pensar en las necesidades del animal por encima de los sentimientos propios.
En 2022, Flossie encontró un nuevo hogar con Vicki Green, quien confiesa que no imaginaba compartir su casa conuna poseedora de un récord Guinness. Aunque actualmente es sorda y tiene una visión limitada, su dueña asegura que sigue siendo una gata curiosa, juguetona y que disfruta de sus largas siestas diarias.
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El nombre Flossie no es casualidad; de origen latino, significa "floreciente" o "próspera". Este apelativo, que fue muy popular a principios del siglo XX, parece haberle otorgado a la gata una fuerza especial para "florecer" a pesar de las adversidades.
Hoy, Flossie se despierta temprano cada mañana para reclamar su desayuno, demostrando que la edad es solo un número cuando hay cuidados adecuados. Su caso no solo es un récord, sino un recordatorio de que los animales mayores tienen mucho amor para dar si se les da la oportunidad de pasar sus últimos años en familia.