Una casa circular construida en la India convirtió unos 6.200 juguetes descartados en parte visible de su arquitectura. El proyecto se llama Toy Storey y está ubicado en Vadakara, una localidad del norte del estado de Kerala. Los juguetes no fueron reunidos simplemente para decorar los interiores.
El estudio Wallmakers los integró en muros perforados y en la galería que rodea la vivienda, combinándolos con bloques de tierra estabilizada y antiguas tejas de Mangalore.
El resultado tiene una dimensión que va más allá del reciclaje. Según la descripción difundida por los arquitectos, los chicos del barrio frecuentan la propiedad para observar la fachada, señalar las piezas y reconocer juguetes que alguna vez les pertenecieron.
Por qué la vivienda tiene una forma circular
La casa fue concebida sin una fachada principal y otra trasera claramente diferenciadas. Su forma circular permite acceder desde distintos sectores y genera una galería continua alrededor de los ambientes.
La ubicación de tres grandes árboles y los desniveles del terreno influyeron en la posición final del edificio. El proyecto también incorpora un nivel inferior más reservado, donde se distribuyeron una biblioteca y un dormitorio.
La envolvente exterior funciona como una segunda piel. Los juguetes quedan colocados entre huecos y bloques, creando una superficie irregular por la que atraviesan la luz y el aire.
Cómo incorporaron los juguetes a los muros
Wallmakers utilizó un sistema mixto denominado CSEB-Toy Jaali. Las siglas CSEB corresponden a bloques de tierra comprimida y estabilizada, fabricados con suelo extraído del propio terreno.
Las piezas plásticas se ubicaron dentro de sectores calados de esa pared. El sistema no depende exclusivamente de los juguetes para sostener la casa: estos forman parte de una composición junto con los bloques, la estructura y una cubierta radial de ferrocemento.
La pared perforada favorece la ventilación cruzada y protege los espacios interiores del sol directo. Un patio central también permite que la luz llegue a distintas partes de la vivienda sin perder la sensación de privacidad.
Una casa pensada para recibir a la comunidad
El estudio describió el proyecto como “una casa dentro de otra casa”. El área social está preparada para recibir vecinos y visitantes, mientras que paneles translúcidos inspirados en los shoji japoneses separan los sectores privados.
La galería que rodea el edificio amplía los espacios de reunión y evita que la vivienda se cierre hacia una única dirección. Los juguetes, visibles desde el exterior, convirtieron esa zona en un punto de curiosidad para los chicos cercanos.