1 de octubre de 2026 - 19:00

Cómo hidratarse correctamente antes, durante y después de hacer ejercicio: 4 consejos para evitar la deshidratación y cuidar el rendimiento físico

Durante una sesión de ejercicio intenso, el cuerpo puede perder una gran cantidad de líquido a través del sudor.

Cuando hacemos ejercicio físico intenso, el cuerpo aumenta la producción de sudor para regular la temperatura. En determinadas condiciones, como altas temperaturas, mucha humedad o entrenamientos exigentes, la pérdida de líquido puede ser considerable y afectar tanto al rendimiento como a la recuperación.

Hay actividades que reactivan el físico y la mente.

Hay actividades que reactivan el físico y la mente.

Una hidratación adecuada ayuda a mantener la temperatura corporal, favorece el funcionamiento de los músculos y permite reponer el líquido que se pierde durante la actividad física. Por eso, no alcanza con tomar agua cuando aparece la sed: es importante incorporar la hidratación como parte de la preparación y recuperación del entrenamiento.

Según las recomendaciones de especialistas del Hospital Clínic Barcelona, existen algunos hábitos sencillos que pueden ayudar a mantener una hidratación adecuada durante la práctica deportiva.

1. Hidratate antes, durante y después del entrenamiento

Uno de los errores más habituales es esperar a tener sed para tomar agua. La sensación de sed aparece como una señal de que el organismo necesita reponer líquidos, por lo que conviene empezar a hidratarse antes de realizar actividad física.

Como pauta general, se recomienda tomar un vaso de agua aproximadamente media hora antes de hacer ejercicio.

2. Tené en cuenta la temperatura y la humedad

No todas las sesiones de entrenamiento generan la misma pérdida de líquido. El calor, la humedad y la altitud pueden aumentar la cantidad de agua que el cuerpo pierde a través del sudor.

Por eso, cuando se planifica una actividad física intensa al aire libre, es conveniente elegir horarios en los que las temperaturas sean más moderadas y evitar, siempre que sea posible, las horas de mayor calor.

3. Elegí adecuadamente qué tomar

Para mantener una buena hidratación no solo importa cuánto se bebe, sino también qué bebida se elige.

El agua suele ser suficiente para muchas actividades físicas de intensidad moderada. En sesiones especialmente largas o exigentes, las bebidas con electrolitos pueden ser útiles para reponer parte de las sales minerales perdidas a través del sudor.

4. Aprendé a reconocer las señales de deshidratación

Incluso tomando precauciones, una sesión de ejercicio exigente puede provocar una pérdida importante de líquidos. Por eso es fundamental reconocer las señales que pueden indicar deshidratación.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Sed intensa.
  • Boca seca.
  • Cansancio marcado.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Calambres musculares.
  • Disminución del rendimiento físico.

¿Cómo saber si estás bien hidratado?

La hidratación no depende únicamente de lo que tomás durante el entrenamiento. También es importante mantener una ingesta adecuada de líquidos a lo largo del día.

La hidratación también forma parte del entrenamiento

Mantenerse hidratado no debería ser algo que hacemos únicamente cuando vamos al gimnasio, salimos a correr o practicamos algún deporte. La hidratación forma parte de los hábitos cotidianos de cuidado del organismo.

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