Mantenerse activo después de los 60 años no exige necesariamente entrenamientos extenuantes. El entrenador personal José Ruiz sostiene que la constancia puede resultar más importante que recurrir a rutinas de intensidad extrema y propone un ejercicio al alcance de muchas personas: caminar unos 30 minutos al día durante cinco jornadas de la semana.
La recomendación permite alcanzar 150 minutos semanales de actividad física, el límite inferior aconsejado para adultos mayores por organismos internacionales de salud. Caminar regularmente puede contribuir a la salud cardiovascular y al bienestar mental, pero no debería ser el único componente del ejercicio a esta edad: el fortalecimiento muscular y el trabajo del equilibrio también cumplen funciones importantes.
La cifra de pasos puede servir como motivación, pero no debería transformarse en la única medida del progreso.
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Cuál es el ejercicio recomendable después de los 60 años
En declaraciones a la revista Clara, Ruiz propone caminar durante aproximadamente 30 minutos, cinco días por semana.
- “Traducido a la práctica, hablamos de caminar unos 30 minutos al día, cinco días por semana. Para muchas personas mayores, alcanzar entre 6.000 y 8.000 pasos diarios ya supone una mejora significativa respecto al sedentarismo”, explicó.
El punto central de su recomendación no consiste en alcanzar una cifra perfecta de pasos, sino en mantener regularidad y reducir el tiempo de inactividad.
Además, la capacidad física varía considerablemente entre personas de la misma edad. Para alguien sedentario, comenzar con recorridos más breves y aumentarlos progresivamente puede resultar más apropiado que intentar alcanzar desde el primer día una determinada distancia o cantidad de pasos.
Por qué caminar puede beneficiar la salud cardiovascular
Caminar a un ritmo adecuado es una forma de actividad aeróbica. Practicada regularmente, puede contribuir a mejorar la capacidad cardiovascular y funcional y forma parte de las estrategias utilizadas para reducir el sedentarismo.
- La actividad física regular también se relaciona con beneficios sobre factores vinculados con la salud cardiovascular, como el control de la presión arterial.
- Una referencia sencilla para una actividad moderada es el denominado “test del habla”: durante el esfuerzo debería ser posible mantener una conversación, aunque resulte más difícil cantar cómodamente.
No todas las personas mayores deben caminar al mismo ritmo
Enfermedades cardiovasculares, problemas articulares, alteraciones del equilibrio u otras condiciones pueden requerir adaptar tanto la duración como la intensidad con orientación profesional.
Caminar media hora no elimina la conveniencia de interrumpir períodos prolongados de inactividad.
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Qué beneficios puede tener caminar para la salud mental
El efecto del movimiento no termina en músculos, corazón y pulmones.
- La actividad física regular se asocia también con beneficios para el bienestar psicológico, y puede ayudar a reducir síntomas de ansiedad y favorecer el estado de ánimo y el descanso.
- Además, caminar puede introducir una pausa activa dentro de jornadas dominadas por largos períodos sentado, especialmente cuando se realiza al aire libre o se integra en actividades cotidianas.
Esto no convierte una caminata en un tratamiento independiente para un problema de salud mental. Si existen síntomas persistentes o importantes de ansiedad, depresión u otra afección, corresponde buscar atención profesional.
¿Son suficientes 30 minutos de caminata cinco veces por semana?
Los 30 minutos durante cinco días suman 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, una referencia habitual en las recomendaciones de actividad física para adultos mayores.
También es posible distribuir ese tiempo de otras maneras según la condición y las posibilidades de cada persona.
Cómo empezar a caminar si se lleva mucho tiempo sin hacer ejercicio
La progresión permite que la actividad resulte más fácil de incorporar y mantener.
Una forma sencilla de comenzar es:
- Elegí un recorrido seguro, conocido y preferentemente llano.
- Empezá con una duración que puedas completar cómodamente.
- Mantené un ritmo que permita hablar durante el recorrido.
- Aumentá gradualmente los minutos a medida que mejore tu tolerancia.
- Intentá distribuir las caminatas durante la semana.
- Complementalas progresivamente con ejercicios de fuerza y equilibrio adecuados a tu condición física.
- Detenete ante dolor en el pecho, mareos, falta de aire inusual u otros síntomas preocupantes y buscá atención médica cuando corresponda.
Las personas con enfermedades crónicas, limitaciones importantes o que llevan mucho tiempo inactivas pueden necesitar asesoramiento sanitario.
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