Las galletas integrales son de esas recetas que te salvan al momento de la merienda porque son crocantes, llenadoras, súper fáciles de hacer y podés prepararlas con ingredientes que probablemente ya tenés en casa. Para hacerlas, no necesitás amasar ni mucho menos técnicas complicadas.
Estas galletitas son ideales para acompañar unos mates a la mañana, sumarlas a una picada distinta o como snack saludable para llevar en la mochila. Y lo mejor de todo es que son versátiles, podés adaptar las harinas según lo que tengas o lo que uses en tu dieta, elegir las semillas que más te gusten, e incluso sumar hierbas secas o especias si querés darles un toque más gourmet.
La textura final es ligeramente crujiente, pero si te gustan más blanditas, podés simplemente hacerlas un poco más gruesas o cocinar menos tiempo. También son una gran excusa para aprovechar esas harinas que compraste con toda la intención de comer más sano y quedaron en la alacena.