De esas recetas caseras, fáciles y con un aroma que te envuelva toda la casa, son las galletas de almendra con un toque de limón, crocantes por fuera, suaves por dentro y con ese gustito a casero que enamora. Ideales para acompañar los mates o el café del desayuno o la merienda.
Perfectas para preparar con chicos o simplemente para regalarte un mimo en medio de la semana. Lo mejor es que no necesitas ingredientes raros ni técnicas complicadas, porque es de las recetas que salen bien sí o sí. Además, combinan lo mejor de dos mundos: el sabor delicado de la almendra y el frescor cítrico del limón.
Otra ventaja es que podés prepararlas con antelación y guardarlas en un frasco hermético: duran varios días perfectas. Si querés hacerlas sin azúcar, podés usar algún edulcorante tipo eritritol. Si no tenés harina de almendras, podés reemplazarla por avena molida o harina de coco (aunque cambiará un poco la textura).
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Ingredientes para 24 galletas de almendra con un toque de limón
- 175 g de harina de almendras
- 175 g de harina común (0000)
- Ralladura de 1 limón
- 2 huevos
- 2 cucharadas de bebida de almendras (puede ser leche también)
- 120 g de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 4 g de levadura química (polvo de hornear)
- 1 pizca de sal
- Azúcar impalpable para rebozar
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El paso a paso para las más deliciosas galletas de limón y almendras
- Mezclá el azúcar con la ralladura de limón en un bowl y dejalo reposar al menos una hora para potenciar ese perfume tan especial que le da el limón a estas galletas. Este paso es opcional, pero marca la diferencia. Vas a ver cómo se intensifica el aroma cítrico de forma natural.
- Pasado ese tiempo, agregá al bowl los dos huevos, la bebida de almendra (o leche), el extracto de vainilla, la harina de almendras, la harina común, el polvo de hornear y la pizca de sal.
- Mezclá todo con una espátula o a mano hasta formar una masa homogénea. Va a quedar un poco pegajosa.
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- Con las manos apenas untadas en aceite (para que no se te pegue la masa), formá bolitas de unos 35 a 40 gramos. Luego, pasalas por azúcar impalpable y aplastalas ligeramente con la palma de la mano. Ese rebozado les va a dar ese aspecto craquelado tan lindo una vez que se horneen.
- Disponé las galletas en una placa para horno con papel manteca o tapete de silicona, dejando algo de espacio entre cada una porque se expanden. Llevá al horno precalentado a 180°C (calor arriba y abajo) y horneá por unos 15 minutos. Durante la cocción vas a ver cómo se craquelan en la superficie y se empieza a sentir ese olorcito dulce y cítrico que te va a hacer agua la boca.
- Al sacarlas del horno, las galletas van a estar blanditas, pero no te asustes: dejalas enfriar completamente sobre una rejilla y van a tomar la textura justa.