De esas recetas caseras, fáciles y con un aroma que te envuelva toda la casa, son las galletas de almendra con un toque de limón, crocantes por fuera, suaves por dentro y con ese gustito a casero que enamora. Ideales para acompañar los mates o el café del desayuno o la merienda.
Perfectas para preparar con chicos o simplemente para regalarte un mimo en medio de la semana. Lo mejor es que no necesitas ingredientes raros ni técnicas complicadas, porque es de las recetas que salen bien sí o sí. Además, combinan lo mejor de dos mundos: el sabor delicado de la almendra y el frescor cítrico del limón.
Otra ventaja es que podés prepararlas con antelación y guardarlas en un frasco hermético: duran varios días perfectas. Si querés hacerlas sin azúcar, podés usar algún edulcorante tipo eritritol. Si no tenés harina de almendras, podés reemplazarla por avena molida o harina de coco (aunque cambiará un poco la textura).