14 de junio de 2026 - 13:50

Cómo ahorrar gas en invierno: los errores que hay que evitar al calefaccionar la casa

Cambiar hábitos simples como el manejo de persianas y el sellado de aberturas permite optimizar el consumo de gas, un recurso que representa el 52% de la energía del país.

Ante la quita de subsidios y los nuevos cuadros tarifarios, optimizar la calefacción se volvió una necesidad económica urgente para los hogares mendocinos. Muchos usuarios derrochan gas por hábitos arraigados que no cumplen su objetivo real. Entender cómo funcionan los equipos y mejorar la aislación permite mantener el confort sin que las facturas se vuelvan impagables.

El mito del termostato al máximo y la velocidad del calor

Uno de los errores más frecuentes es subir el termostato a 28 o 30 grados con la idea de que la casa se calentará más rápido. Esta práctica es ineficiente y costosa. La mayoría de los sistemas de calefacción, ya sean estufas a gas o aires acondicionados, funcionan bajo un mecanismo de entrega de calor constante. No por marcar una cifra más alta el equipo emitirá aire más caliente o con más potencia.

El sistema simplemente se mantendrá encendido durante mucho más tiempo, intentando alcanzar una temperatura de confort que es difícil de sostener, lo que dispara el consumo de forma innecesaria. La recomendación de los especialistas es fijar la temperatura entre los 19 y 21 grados en los ambientes habitados. De hecho, según datos del Ente Nacional Regulador del Gas, bajar solo un grado la calefacción puede representar un ahorro de hasta el 10% en el consumo final, un impacto que se nota directamente en el bolsillo al cierre del mes.

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Blindar la casa contra las filtraciones de aire

La eficiencia no depende solo de qué tan bueno sea el equipo, sino de qué tan bien la vivienda retiene ese calor. Ignorar las filtraciones de aire en puertas y ventanas es dejar que el dinero se escape por las rendijas. El uso de burletes, selladores y cortinas gruesas es una inversión baja con un retorno altísimo en eficiencia térmica.

La gestión de la luz solar también juega un rol fundamental y gratuito. Durante el día, es vital mantener persianas y cortinas abiertas para que el sol caliente los ambientes. Al anochecer, el proceso debe invertirse: cerrar todo para conservar el calor acumulado. Incluso la ventilación debe ser estratégica. No hace falta dejar una ventana entreabierta durante horas; con cinco o diez minutos de apertura total es suficiente para renovar el aire sin enfriar las paredes.

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Elección de equipos y límites de uso seguro

En cuanto a los artefactos, la tecnología marca una diferencia sustancial. Los paneles eléctricos aparecen hoy como una opción sustentable y eficiente que consume unos 0,6 kWh, lo que puede significar un ahorro de hasta el 70% comparado con un caloventor tradicional. Si se utiliza aire acondicionado, los equipos con tecnología Inverter son los más recomendados por su capacidad de regular la velocidad del compresor para mantener un consumo bajo y estable.

Para quienes utilizan estufas a gas, el mantenimiento es la clave de la seguridad y el ahorro. Un quemador sucio consume más y calienta menos. Además, los especialistas sugieren no exceder las 12 horas diarias de uso continuo. También es importante evitar prácticas peligrosas y poco eficientes como secar ropa sobre los radiadores, ya que esto bloquea la circulación del aire caliente y obliga al equipo a trabajar forzado, aumentando el riesgo de accidentes y el gasto energético.

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