Científicos argentinos diseñaron un virus que identifica y destruye tumores desde dentro
Una empresa estadounidense adquirió la licencia de esta plataforma tecnológica por 12,5 millones de dólares para iniciar los ensayos clínicos de seguridad en humanos.
Argentina: científicos del Instituto Leloir avanzan en sus investigaciones contra el cáncer.
Una tecnología diseñada hace más de dos décadas por científicos argentinos en el Instituto Leloir acaba de dar un salto histórico hacia la medicina global. Una empresa que cotiza en el Nasdaq adquirió la licencia de este desarrollo basado en virus oncolíticos, marcando un hito para la ciencia básica latinoamericana en la lucha contra los tumores.
El proyecto comenzó bajo el liderazgo de Osvaldo Podhajcer con una premisa clara: modificar genéticamente un virus para que pudiera reconocer células cancerosas, multiplicarse en su interior y eliminarlas sin afectar el tejido sano. Durante años, lo que parecía una investigación teórica fue evolucionando hasta convertirse en una plataforma tecnológica de alta complejidad.
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Osvaldo Podhajcer, investigador del CONICET.
Foto: gentileza Instituto Leloir.
El millonario salto de la ciencia básica al mercado global
La operación financiera de 12,5 millones de dólares con una firma de Estados Unidos representa un punto de inflexión para este desarrollo. No se trata únicamente de un éxito comercial, sino de la validación de un trabajo de veinte años que ahora cuenta con los recursos necesarios para enfrentar la etapa de pruebas regulatorias y clínicas.
El funcionamiento de este avance se apoya en los virus oncolíticos, que aprovechan la tendencia natural de ciertos agentes a infectar células que se dividen rápidamente, como las tumorales. En este caso, los investigadores utilizaron adenovirus, vinculados habitualmente a problemas respiratorios, y los reprogramaron genéticamente. El virus solo puede replicarse en células malignas y en el tejido que las sostiene, como los vasos sanguíneos que alimentan el tumor.
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Adenovirus
Este proceso genera un ataque en dos frentes. Primero, el virus destruye la célula cancerosa de forma directa al multiplicarse.Segundo, el diseño incorpora genes específicos llamados “payloads” que actúan como una alarma para el sistema inmunológico. Al activarse, las defensas del cuerpo empiezan a reconocer y atacar el cáncer incluso en zonas donde el virus no ha llegado físicamente.
Del laboratorio a los ensayos clínicos en pacientes
La plataforma no es una solución única, sino que ha generado variantes adaptadas a distintas patologías. Actualmente existen versiones diseñadas específicamente para el cáncer de vejiga, otra para el cáncer de hígado con aplicación local y una tercera modalidad pensada para circular por todo el torrente sanguíneo.
Los resultados obtenidos en modelos animales permitieron observar que el efecto del tratamiento se extiende más allá del punto de inyección inicial. Este fenómeno sistémico es fundamental en la oncología moderna, ya que permite que el organismo combata la enfermedad de manera integral y no solo en un foco localizado.
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El camino para llegar a este acuerdo con el Nasdaq estuvo marcado por la incertidumbre y factores externos que retrasaron los plazos. Durante años, la comunidad científica mostró escepticismo ante los virus oncolíticos debido a resultados previos poco claros en otros desarrollos. Además, la pandemia de 2020 paralizó las inversiones y las negociaciones estratégicas que ya estaban en curso.
El interés global se reactivó recientemente gracias a nuevos éxitos clínicos utilizando plataformas de adenovirus similares a la desarrollada en Argentina. Con el respaldo económico asegurado, el siguiente paso crítico es demostrar la seguridad y eficacia de estos virus en seres humanos para que finalmente puedan integrarse al arsenal terapéutico disponible contra el cáncer.