15 de septiembre de 2026 - 22:15

Camila, chef: "Cuando la pasta se esté cocinando en la olla, añadí una pizca de sal gruesa y no sal refinada"

La chef Camila recomienda agregar sal gruesa al agua de cocción para controlar mejor la cantidad. El tamaño explica una diferencia importante en el sabor.

Un cambio tan pequeño como elegir sal gruesa en lugar de sal refinada puede modificar la manera de sazonar la pasta. La chef Camila, del perfil @matteoecami_, contó que incorporó este método a su cocina porque le permite controlar mejor cuánto agrega al agua y, según su experiencia, conseguir un resultado más sabroso.

La explicación, sin embargo, no está en que la sal gruesa tenga una capacidad especial para dar más sabor a la pasta. Ambas están compuestas principalmente por cloruro de sodio. La diferencia práctica aparece en el tamaño de los cristales y en cómo se mide cada una: una misma cucharada puede contener cantidades de sal muy diferentes según el producto utilizado.

El truco funciona porque existe una referencia que permite controlar mejor el sazonado.

El truco funciona porque existe una referencia que permite controlar mejor el sazonado.

Por qué recomienda echar sal gruesa al agua de la pasta

La chef cuenta que anteriormente utilizaba sal refinada y le resultaba más difícil encontrar un punto constante.

En algunas preparaciones agregaba demasiado y en otras el agua quedaba poco salada.

Al pasar a cristales de sal más gruesos, asegura que consiguió una referencia que le resulta más sencilla para repetir el resultado.

Su método consiste en colocar abundante agua en una olla, calentarla y agregar aproximadamente una cucharada de sal gruesa antes o durante la cocción.

Después, la pasta se cocina normalmente

La cantidad, de todos modos, no debería tomarse como una medida universal, ya que depende del volumen de agua, la cantidad de pasta y el resto de los ingredientes del plato.

Por qué es importante salar el agua y no solamente la salsa

La pasta comienza a incorporar sal durante la propia cocción.

Por eso, cocinarla en agua adecuadamente sazonada permite que el condimento no quede concentrado únicamente en la salsa que se añade posteriormente.

Esto resulta particularmente útil cuando el acompañamiento tiene un sabor suave.

  • En cambio, si se utilizará una salsa con ingredientes naturalmente salados, la cantidad añadida al agua puede ajustarse para evitar que el plato completo termine con exceso de sodio.
  • El objetivo no es conseguir un agua extremadamente salada, sino encontrar un equilibrio teniendo en cuenta el plato terminado.
El error principal es asumir que una cucharada siempre equivale a la misma cantidad.

El error principal es asumir que una cucharada siempre equivale a la misma cantidad.

¿La sal gruesa realmente hace que la pasta quede más sabrosa?

No necesariamente por ser gruesa.

  • Desde el punto de vista químico, tanto la sal gruesa como la refinada contienen principalmente cloruro de sodio, responsable del sabor salado.
  • Una vez disuelta en el agua, la diferencia en el tamaño original de los cristales pierde importancia.
  • Lo que puede cambiar considerablemente es la cantidad utilizada.

¿Cuánta sal gruesa hay que poner en la olla?

  • Camila utiliza como referencia aproximadamente una cucharada, pero la cantidad correcta no puede establecerse sin considerar cuánta agua y pasta se están utilizando.
  • También importa la granulometría de la sal: dos productos comercializados como “sal gruesa” pueden tener cristales de tamaños diferentes.
  • Por eso, para obtener resultados realmente repetibles, medir por peso es más preciso que hacerlo por cucharadas.
  • En una preparación cotidiana, en cambio, puede comenzarse con una cantidad moderada y ajustar la referencia en las siguientes preparaciones.

También hay que considerar la salsa. Quesos curados, embutidos, aceitunas y otros ingredientes pueden aportar una cantidad considerable de sal al plato final.

La sal debe estar disuelta en el agua mientras la pasta se cocina para que pueda sazonarla durante ese proceso.

La sal debe estar disuelta en el agua mientras la pasta se cocina para que pueda sazonarla durante ese proceso.

Detrás del consejo de la chef existe una regla mucho más útil para cualquier receta: salar el agua durante la cocción ayuda a dar sabor a la pasta.

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