11 de mayo de 2026 - 13:00

Calentar alimentos en el microondas: ¿hay que tapar el recipiente o no?

Especialistas recomiendan cubrir los alimentos para mantener la humedad, pero advierten sobre el peligro de sellar recipientes de plástico por completo.

Calentar las sobras en el microondas es una solución rápida, pero siempre surge la duda de si es mejor dejar la tapa puesta o quitarla por completo. La respuesta no solo afecta la textura de los alimentos, sino también la seguridad del envase. Usar la tapa correctamente es fundamental para una cocción saludable.

Calentar el almuerzo en pocos minutos es una comodidad diaria, pero la técnica que usamos influye directamente en la calidad de lo que comemos. El Centro de Nutrición de los Países Bajos sostiene que lo mejor es dejar la comida cubierta mientras se calienta. Esta práctica permite que la humedad se mantenga dentro del recipiente, evitando que los bordes de la comida se sequen o se vuelvan gomosos, logrando un calor más homogéneo en todo el plato.

Por qué nunca hay que tapar el recipiente de forma hermética

Sin embargo, el método de tapado tiene una regla de oro: nunca debe ser hermético. La razón técnica detrás de esta advertencia reside en la composición de los envases. La mayoría de los plásticos son derivados del petróleo que contienen polímeros y aditivos como bisfenol A (BPA) o ftalatos para darles flexibilidad. Cuando el plástico se calienta, su estructura molecular puede debilitarse. Si el recipiente está cerrado a presión, el vapor generado aumenta la temperatura interna de forma drástica, facilitando que estos compuestos químicos se desprendan del material y migren directamente hacia los alimentos.

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Esta transferencia de sustancias ocurre incluso en recipientes que no llegan a derretirse. Por eso, organismos de seguridad química recomiendan dejar siempre la tapa entreabierta o levantar uno de los bordes para permitir que el calor circule y el vapor escape. Esta pequeña abertura actúa como una válvula de escape que reduce la presión sobre las paredes del envase, minimizando el riesgo de que sustancias consideradas disruptores endocrinos terminen en nuestro organismo.

Qué usar si el recipiente no tiene tapa propia

Si el recipiente no tiene una tapa propia que permita esta ventilación, se puede optar por usar un plato de cerámica o film apto para microondas como cubierta. Incluso se aconseja añadir una o dos cucharadas de agua antes de tapar para generar un ambiente de vapor que acelere el proceso sin resecar las fibras de las carnes o los granos. Lo ideal, según los expertos, es priorizar siempre el uso de recipientes de vidrio, cerámica vidriada o porcelana, que son materiales mucho más estables frente al calor intenso.

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Otro factor determinante para la seguridad es la uniformidad del calor. Aunque el microondas tenga plato giratorio, es fundamental pausar la cocción y remover la comida una o dos veces. Esto evita que se generen puntos de calor extremo que podrían degradar el plástico en áreas específicas. Si al retirar el envase notás que el material está demasiado blando o desprende olor, es una señal clara de que el plástico ha sufrido un deterioro químico y no debería volver a utilizarse para calentar comida.

El riesgo de los bisfenoles y cómo evitarlos

La clave está en encontrar el equilibrio entre proteger la hidratación del alimento y permitir que el sistema respire. Un envase totalmente sellado puede convertirse en una pequeña cámara de presión que no solo arruina la comida, sino que potencia la liberación de bisfenoles similares al BPA, como el BPS o BPF, que también pueden interferir con el sistema hormonal.

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