Bicarbonato en las milanesas: el "arma secreta" para que salgan más crocantes, doradas y sin nada de aceite
Descubrí por qué este ingrediente humilde es el aliado infalible para lograr carnes súper tiernas y milanesas más crocantes. Los secretos de los expertos.
Usá este ingrediente para lograr unas milanesas exquisitas.
nLas milanesas son, por lejos, uno de los platos nacionales más consumido en Argentina, incluso por encima del asado. Sin embargo, lograr que la carne sea "una manteca" y que el rebozado no sea una piedra tiene sus mañas. El truco mejor guardado de los bodegones es el uso del bicarbonato de sodio.
Este ingrediente actúa a nivel químico modificando el pH de la carne, volviéndola más alcalina. Esto hace que las fibras musculares se relajen y retengan más agua durante la cocción, lo que da como resultado un bife mucho más jugoso y tierno.
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¿Cuánto bicarbonato usar? El secreto para unas milanesas exquisitas
Al mezclar una pizca de bicarbonato en el pan rallado o en el batido de huevo, se genera una leve efervescencia. Esta reacción crea pequeñas burbujas de aire que hacen que la costra quede mucho más liviana, crocante y dorada al freír.
Además, este ingrediente ayuda a reducir la absorción de aceite, logrando una milanesa menos grasosa y más liviana para el estómago. Solo se necesita una cantidad mínima (menos de media cucharadita) para notar la diferencia sin alterar el sabor original.
Cómo aplicarlo correctamente en casa
Para ablandar cortes duros como falda u osobuco, podés espolvorear el bicarbonato directamente sobre las carnes y dejarlo actuar 30 minutos en la heladera. Un dato clave: siempre debés enjuagar la carne con agua fría antes de cocinarla para eliminar cualquier resto de sabor alcalino.
Otra opción es disolver una cucharadita de bicarbonato en agua por cada medio kilo de carne, ideal para salteados o preparaciones en cubos. Este método es muy usado en la cocina asiática para lograr esa textura "aterciopelada" tan característica de sus platos.
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¡Ojo con el exceso de bicarbonato!
Si bien es un aliado mágico, un uso excesivo puede dejar un gusto amargo o "jabonoso" en la comida. Además, especialistas advierten que personas con hipertensión o problemas renales deben moderar su uso debido al aporte de sodio del ingrediente.