12 de agosto de 2026 - 17:40

Arthur Brooks, profesor de Harvard: "Las personas más felices en el mundo comparten un hábito único en sus vidas"

Arthur C. Brooks sostiene que existe un comportamiento frecuente entre las personas que experimentan mayores niveles de bienestar.

La búsqueda de la felicidad es una de las metas que comparten las personas, aunque no existe una fórmula universal para alcanzarla. Cada individuo construye su propio concepto de bienestar y, por lo tanto, los caminos para conseguirlo pueden ser muy diferentes.

Si una persona mantiene una actitud optimista en todo momento, puede que no sea una felicidad genuina.

Si una persona mantiene una actitud optimista en todo momento, puede que no sea una felicidad genuina.

Sin embargo, el profesor de Harvard Arthur C. Brooks sostiene que existe un hábito que aparece con frecuencia entre las personas que se consideran más felices: mantenerse en constante aprendizaje.

Para el especialista, aprender no significa necesariamente realizar grandes cambios o adquirir conocimientos con una finalidad profesional. También puede consistir en desarrollar una nueva habilidad, explorar un tema por curiosidad o incorporar pequeñas actividades que mantengan la mente en movimiento.

El aprendizaje como uno de los pilares de la felicidad

Desde la psicología, el crecimiento personal y la sensación de autorrealización son considerados aspectos importantes del bienestar.

Aprender algo nuevo permite adquirir habilidades, enfrentarse a desafíos y salir de la rutina. Esa búsqueda puede generar una sensación de progreso y satisfacción personal.

Además, incorporar nuevos conocimientos puede activar mecanismos de recompensa del cerebro vinculados con la motivación y la curiosidad.

Por eso, aprender no necesariamente tiene que estar asociado con una obligación. Puede ser simplemente una actividad que hacemos porque algo nos interesa y queremos entenderlo mejor.

Según la psicología, las personas mayores de 70 que dejan de preocuparse desarrollan estrategias de felicidad

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El cerebro humano está preparado para aprender

Según Brooks, la capacidad de aprender fue fundamental para la supervivencia y el desarrollo de los seres humanos.

La curiosidad permitió a nuestros antepasados adquirir conocimientos, adaptarse a diferentes entornos y mejorar sus habilidades.

Pero esa característica no desaparece con la edad. La curiosidad puede mantenerse durante toda la vida y manifestarse de formas muy diferentes.

No hace falta estudiar una carrera, completar un curso o dominar una disciplina para continuar aprendiendo. Leer sobre un tema desconocido, descubrir cómo funciona algo, aprender una palabra nueva o intentar realizar una actividad por primera vez también forman parte del aprendizaje.

La psicología indica porque tienen felicidad las personas que trabajan home office.

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Mantener la mente activa con el paso de los años

El aprendizaje constante también puede ser una forma de mantener activa la mente durante la adultez y la vejez.

Realizar actividades que exijan atención, memoria, razonamiento o adquisición de nuevas habilidades puede contribuir a mantener la actividad cognitiva. Sin embargo, ningún hábito por sí solo garantiza prevenir el deterioro cognitivo ni sustituye las recomendaciones médicas.

Para Brooks, abandonar por completo la curiosidad y dejar de incorporar nuevos conocimientos puede tener un impacto negativo sobre el bienestar.

La idea central es sencilla: seguir aprendiendo permite conservar una actitud de crecimiento en lugar de permanecer completamente atrapado en la rutina.

La psicología indica porque tienen felicidad las personas que trabajan home office.

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No hace falta hacer grandes cambios para aprender

Aprender constantemente no significa dedicar varias horas al día a estudiar.

Los pequeños desafíos cotidianos también pueden estimular la curiosidad. Algunas alternativas sencillas son:

  • Aprender un idioma nuevo, aunque sea incorporando unas pocas palabras cada día.
  • Empezar a tocar un instrumento y practicar de manera gradual.
  • Leer con frecuencia sobre temas que estén fuera de los intereses habituales.
  • Incorporar un nuevo pasatiempo que requiera concentración y práctica.
  • Modificar pequeñas rutinas para salir de los hábitos automáticos.
  • Aprender una habilidad práctica, como cocinar una receta nueva o realizar una tarea que nunca se había intentado.
  • Explorar temas por pura curiosidad, sin necesidad de obtener un beneficio económico o profesional.

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