5 de abril de 2026 - 14:35

Anna Lembke, psiquiatra y profesora: "la adicción es la plaga moderna"

Salud. La adicción está al alcance de todos y la psiquiatra Anna Lembke revela por qué el cerebro se vuelve vulnerable y genera un ciclo difícil de romper.

Hoy en día, la adicción ya no se limita únicamente a sustancias como el alcohol o el tabaco. También incluye comportamientos cotidianos, como el uso de la tecnología, que pueden alterar profundamente el funcionamiento del cerebro. Lo más inquietante es que estos hábitos, cada vez más accesibles, tienen la capacidad de modificar nuestra percepción de lo que realmente necesitamos.

Detrás de este fenómeno se encuentra la dopamina, un neurotransmisor clave que conecta el placer con la repetición de conductas. Sin embargo, cuando este sistema se desequilibra, puede dar lugar a un patrón compulsivo difícil de controlar. En este contexto, la psiquiatra Anna Lembke lanza una advertencia que no pasa desapercibida: “la adicción es la plaga moderna”.

Embed

Cómo el placer puede convertirse en una trampa

La dopamina cumple una función esencial en el cerebro humano: motiva, genera sensaciones placenteras y refuerza conductas necesarias para la supervivencia. No obstante, cuando ciertos estímulos generan una liberación excesiva de esta sustancia, el sistema comienza a alterarse de manera significativa.

  • “¿Y qué le hacen las sustancias y los comportamientos adictivos a nuestro cerebro? Liberan mucha dopamina de golpe en una parte específica del cerebro llamada vía de recompensa. Y el hecho de que liberen tanta dopamina de golpe significa que son experiencias muy destacadas y memorables”, señala la doctora Lembke.

Este proceso hace que el cerebro registre esas experiencias como especialmente importantes, incluso más que aquellas necesarias para la vida diaria. De esta manera, lo que comienza como una fuente de placer puede transformarse en una necesidad percibida.

  • “Así que nuestro cerebro codifica profundamente esa experiencia. Esa experiencia de placer intenso que me autoadministré y que podría volver a repetir. ¿Por qué? En un mundo de escasez y peligro constante, que es el mundo para el que hemos evolucionado, nos acercamos de forma natural y reflexiva al placer y evitamos el dolor. Y debemos hacerlo para sobrevivir. Y eso tiene que ver mucho con las recompensas naturales, las que efectivamente debemos obtener para sobrevivir, como la comida”.

En este sentido, las sustancias y ciertos comportamientos no hacen más que imitar esas recompensas naturales, pero de forma amplificada. Esto provoca que el cerebro priorice estas experiencias por encima de otras, generando un patrón que puede derivar en dependencia.

Anna Lembke sobre adicciones
Es indispensable conocer cómo funciona el cerebro frente a los diferentes estímulos.

Es indispensable conocer cómo funciona el cerebro frente a los diferentes estímulos.

Vivir en abundancia: el origen de una vulnerabilidad moderna

Uno de los puntos centrales del análisis de Lembke es el contexto actual en el que vivimos. A diferencia de otras épocas, hoy el acceso al placer es constante, inmediato y, muchas veces, ilimitado. Esto representa un desafío para un cerebro que evolucionó en condiciones completamente distintas.

  • “Vivimos en una época y un lugar en los que tenemos más acceso a los artículos de lujo, más ingresos disponibles, más tiempo libre, incluso para los más pobres de entre los pobres, que nunca antes en la historia. Y resulta que eso es estresante para nuestro cerebro. Y es estresante de una forma totalmente nueva a la que realmente no nos hemos enfrentado antes, lo que nos hace a todos más vulnerables al problema del consumo compulsivo y la adicción. Y creo que la adicción es la plaga moderna”.
  • Este exceso de estímulos aumenta la exposición y también modifica la respuesta del cerebro. “Dicho de forma más sencilla, las drogas se están volviendo aún más potentes con el tiempo. Por lo tanto, esta vulnerabilidad al cerebro secuestrado es aún más común, incluyendo el consumo de cosas que ni siquiera considerábamos drogas y que se han convertido en drogas”.

¿Se puede salir del círculo de la adicción?

  • A pesar del panorama complejo, la especialista asegura que es posible revertir este proceso, aunque no sin dificultades. La clave está en interrumpir el estímulo que genera la dependencia durante un tiempo suficiente.
  • “Lo que debes hacer es abstenerte de consumir tu droga preferida durante el tiempo suficiente para restablecer las vías de recompensa. Y tienes que hacerlo al menos durante cuatro semanas.
  • De media, cuatro semanas es el tiempo que tarda una persona en salir del estado de abstinencia aguda y empezar a disfrutar de otras recompensas más modestas sin estar en un estado constante de ansia”.
Anna Lembke sobre adicciones
La clave no está solo en lo que consumimos, sino en cómo nuestro cerebro responde a un principio de adicción.

La clave no está solo en lo que consumimos, sino en cómo nuestro cerebro responde a un principio de adicción.

Las palabras de Anna Lembke reflejan un problema profundamente ligado a la vida moderna. En un entorno donde el placer está siempre disponible, el verdadero desafío no es acceder a él, sino aprender a regularlo.

LAS MAS LEIDAS