Mientras gran parte del hemisferio norte atraviesa un verano marcado por olas de calor, incendios forestales y temperaturas excepcionalmente elevadas, el interior de la Antártida continúa experimentando condiciones climáticas completamente opuestas. En una de las regiones más aisladas del planeta, los termómetros descendieron hasta -84,1 °C, el registro más bajo medido en la Tierra desde 2012.
La medición se produjo el 18 de julio en la estación científica Concordia, ubicada en el altiplano antártico, a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar y a más de 1.000 kilómetros de la costa más cercana.
Aunque las temperaturas extremas forman parte de la vida cotidiana durante el invierno en este lugar, alcanzar valores inferiores a los -84 °C continúa siendo un acontecimiento poco frecuente incluso para los científicos que pasan meses aislados allí.
Un registro que quedó cerca del récord histórico
Los datos muestran que los -84,1 °C se alcanzaron en dos ocasiones durante la madrugada del 18 de julio, con apenas unos minutos de diferencia.
La temperatura quedó muy cerca del récord histórico registrado en la estación Concordia. En 2010, los instrumentos habían marcado -84,7 °C.
La diferencia entre ambos valores es de apenas seis décimas de grado, lo que convierte al episodio reciente en uno de los eventos de frío más extremos registrados en la estación.
Por qué Concordia alcanza temperaturas tan bajas
La ubicación de la estación científica explica buena parte de sus temperaturas extraordinarias.
Concordia se encuentra sobre una gigantesca capa de hielo de más de tres kilómetros de espesor, en una meseta elevada del interior del continente antártico. Allí el aire es extremadamente seco y la atmósfera suele permanecer muy estable durante el invierno.
Además, durante semanas el Sol permanece por debajo del horizonte. La ausencia de radiación solar impide que la superficie recupere calor y, al mismo tiempo, la escasa presencia de nubes facilita que la energía térmica escape continuamente hacia el espacio.
La combinación de altitud, aire seco, cielos despejados, ausencia de radiación solar y aislamiento geográfico genera las condiciones necesarias para que la temperatura descienda hasta valores extraordinarios.
En Concordia, las temperaturas inferiores a -80 °C no son completamente inusuales durante el invierno. Sin embargo, superar la barrera de los -84 °C requiere una combinación especialmente favorable de condiciones atmosféricas.
Una de las estaciones científicas más aisladas del planeta
La estación Concordia es considerada uno de los lugares habitados más aislados de la Tierra.
Durante el invierno austral, la base queda completamente incomunicada por vía aérea debido a la oscuridad permanente y a las condiciones meteorológicas. El pequeño grupo de científicos y trabajadores que permanece allí debe pasar varios meses sin posibilidad de evacuación.