19 de diciembre de 2012 - 00:41

Popol Vuh, el libro que originó la leyenda del fin del mundo

El original de esta “Biblia” se perdió, pero una copia se conserva. Sus páginas reflejan la cosmovisión de los mayas del siglo XVI.

Antes de que la tierra existiera, todo era silencio y oscuridad, sólo estaban el cielo y el mar en calma hasta que los progenitores Tepeu y Gucumatz se pusieron de acuerdo y crearon los árboles, los animales y al hombre.

Así se concibió el mundo según el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, referente histórico de la espiritualidad, filosofía e identidad de pueblos descendientes de esa civilización en Centroamérica y el sur de México.

Los creadores querían tener algún ser que los alabara. Entonces formaron un hombre de barro. Pero éste no podía andar, ni multiplicarse y se deshizo, narra el libro, que se estima que fue escrito a mediados del siglo XVI en el idioma maya k’iche’.

Luego lo intentaron con madera, pero los hombres, aunque se multiplicaban, no tenían entendimiento y se olvidaron de sus progenitores, por lo que fueron destruidos.

“Ha llegado el tiempo de amanecer, de que se termine la obra”, dijeron Tepeu y Gucumatz. Entonces, Yac (gato de monte), Utiú (coyote), Quel (cotorra) y Hoh (cuervo) llevaron el maíz blanco y el amarillo y de sus mazorcas fueron creados los hombres, relata el texto.

El Popol Vuh, que significa Libro del Consejo o Libro de la Comunidad, alude a la cosmovisión y espiritualidad de los mayas que habitaron el sur de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, cuyos descendientes conmemoran la próxima semana el fin de una era de 5.200 años, según su calendario.

Algunas interpretaciones han hecho creer que ese día será el fin del mundo, algo que los mismos líderes indígenas y expertos desmienten. A pesar de ello, atrajo la atención hacia todo lo relacionado con la cultura maya.

Aún cuando desde 1972 el Popol Vuh ostenta el título de Libro Nacional de Guatemala, no fue sino hasta el pasado mes de agosto declarado por el gobierno como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.

Aunque su origen es un enigma, según los historiadores, la primera versión del texto, elaborada por indígenas cristianizados, permaneció oculta hasta 1701, cuando el sacerdote español Francisco Ximénez hizo una transcripción al castellano.

El manuscrito de Ximénez contiene el texto más antiguo conocido del Popol Vuh, pero se desconoce el nombre del autor de esa primera versión.

El Popol Vuh también cuenta las aventuras de los dioses gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, quienes vencieron en un juego de pelota a los señores de Xibalbá y por eso fueron convertidos en el sol y la luna.

La única copia que se conoce del libro maya se encuentra actualmente en la biblioteca Newberry, en Chicago, pero unos diputados guatemaltecos anunciaron el 13 de diciembre que intentarán recuperarlo para exponerlo en un museo en el municipio indígena de Chichicastenango, en el oeste del país.

Según se sabe, el documento original -extraviado o posiblemente destruido- estuvo en el convento Santo Domingo hasta 1830; llevado a la Universidad de Guatemala en 1854; encontrado por el austríaco Charles Scherzery y publicado en 1857; después el misionero Etienne Brasseur de Bourboug lo llevó a Europa y lo publicó en francés. Él fue quien le dio el nombre de Popol Vuh.

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