Megajuicio: otro arrepentido detalló cómo funcionaba la “banda” de Bento

Afirmó que el líder era el exjuez, secundado por Diego Aliaga, que actuaba como informante policial. “Conozco a todos los contrabandistas y todos me deben algo”, le habría afirmado Aliaga al arrepentido.

Juicio contra el suspendido juez federal Walter Bento
Se realiza en Tribunales Federales


Foto: Orlando Pelichotti
Juicio contra el suspendido juez federal Walter Bento Se realiza en Tribunales Federales Foto: Orlando Pelichotti

En el marco del megajuicio que tiene como imputado principal al ex Juez Federal Walter Bento, se llevó a cabo hoy una audiencia en la que se reprodujo audiovisualmente la declaración de dos abogados que firmaron un acuerdo con la Fiscalía para declarar como arrepentidos. Marcos Adrián Calderón fue el primero en declarar, seguido por el abogado Matías Aramayo, quien proporcionó datos cruciales para comprender la estructura de la presunta asociación ilícita liderada por el Doctor Bento.

Uno de los primeros aspectos destacados por el segundo arrepentido es que Bento actuaba como el líder de la banda, siendo secundado por Diego Aliaga (quien fue secuestrado y asesinado a finales de julio de 2020), actuando como el enlace entre Bento y los reclutadores. Según Aramayo la estructura permanente de la asociación ilícita se completaba con dos abogados que desempeñaban roles de “reclutadores y coordinadores”: Luciano Ortego y Jaime Alba.

Abajo de esa línea estaban aquellos abogados que eran utilizados de forma circunstancial y que tenían la función de comunicar, aunque en algunos casos lo comunicaba Aliaga, el procedimiento para obtener beneficios judiciales a cambio de coimas. “He podido conocer que está en esta estructura de línea baja el doctor Javier Angeletti, el doctor (Jorge) Miranda, el doctor Ríos y yo”, confesó el arrepentido.

Uno de los primeros datos proporcionados por Aramayo a la fiscalía es que Aliaga desempeñaba el papel de informante para la policía, el mismo fue identificado en un informe brindado a la fiscalía como el “informante 59″. Según la declaración del arrepentido: “Aliaga, en virtud de su ocupación, recopilaba información acerca de contrabandistas. A partir de este punto, la asociación ilícita comenzaba a operar. El despachante de aduana suministraba información sobre los contrabandistas, y es entonces cuando se iniciaban los procedimientos judiciales. En ocasiones, antes de informar a la autoridad, se resolvía mediante un acuerdo financiero y no se llevaba la causa a instancias judiciales”.

“Existe una asociación ilícita donde el juez Bento es el líder de esta organización”, confesó el arrepentido y procedió a detallar una serie de casos en los que a sus defendidos se les ofrecía un soborno para obtener la libertad. Mencionó la causa “Iñiguez”, donde Aramayo actuaba como abogado defensor, y relató que su defendido le reveló que “los doctores Alba y Miranda me solicitaron 200.000 dólares para recuperar la libertad”.

El arrepentido relató que su defendido no tenía la capacidad financiera para acceder a esa suma de dinero, ya que era camionero. La causa siguió su curso normal hasta que Aramayo solicitó una segunda excarcelación. Luego de presentado este recurso, la familia del camionero le confesó que “les habían solicitado 12 mil dólares y que debían ser entregados en el estudio del Dr. Alba, a cambio de recuperar la libertad”.

Prosiguiendo con su narración, mencionó que “la familia accedió y desembolsó la suma de 6 mil dólares, la mitad de lo que le pidieron, y posteriormente el camionero recuperó la libertad”. Reforzó este relato con una anécdota personal con pocos detalles; según sus palabras, se encontró con el Dr. Alba en la calle y este le expresó: “Tu cliente, Escudero, le falta la otra mitad que la tuve que poner yo”. Ante la pregunta de la fiscalía sobre si Aramayo consultó por la otra parte, los restantes 6 mil, respondió que no lo hizo.

Otro aspecto mencionado por Aramayo en su confesión es que, en una causa en la que defendía a “Sergio Acosta y a Marita, su esposa (no recuerda el apellido)”, el Dr. Javier Angeletti se habría dirigido al penal donde se encontraba su defendido y le habría expresado a Acosta: “Tengo un contacto en tribunales federales que podría lograr tu liberación. Vende todas tus cosas y dame la plata”.

Aramayo cuenta que su defendido no aceptó la coima y que prosiguió con la defensa de Acosta. Cuando le preguntaron acerca de si había consultado quién era ese contacto en el Tribunal Federal confesó que el imputado no se lo había dicho.

En otra causa que llevó a cabo junto con su socio, también imputado, Martín Leopoldo Ríos (cabe mencionar que en futuras audiencias se revelará el material audiovisual del momento en que confesó ante la fiscalía después de firmar un acuerdo como arrepentido), relató que “en el caso Acosta queríamos lograr la excarcelación de la mujer. Un día fuimos a revisar el expediente y ya no éramos los abogados de la causa; nos reemplazaron por Jorge Miranda, otro de los abogados que formaba parte de la asociación ilícita”.

En relación con la causa mencionada, explicó que “poco tiempo después, la mujer obtuvo la excarcelación”.

En su testimonio, también hizo referencia a Luciano Ortego, identificado como uno de los miembros permanentes de la banda. Según sus declaraciones, estaba representando en una causa al “señor Ortega” y, en un momento dado, Ortego se comunicó con Ríos para indicarle que debían retirarse del caso y permitir que otro abogado asumiera la defensa. Además, aseguró que “le pidieron a mi defendido 300 mil dólares a cambio de una prisión domiciliaria”.

El “modus operandi”

De acuerdo a los aportes que realizó Aramayo (arrepentido), el “Informante 59″ era quién aportaba los nombres de los contrabandistas, a partir de ahí se generaba una investigación y, desde ese momento, empezaba a funcionar la estructura ilícita. Confesó que en conversaciones con Aliaga éste le aseguró que “conozco a todos los contrabandistas y todos me deben algo”.

En algunos casos la situación de los contrabandistas se resolvía antes de llegar al plano judicial. Se les pedía una coima y el “informante” no elevaba la causa a juicio y la investigación no seguía su curso.

Los abogados que participaban de forma circunstancial en la banda del Juez Bento no cobraban parte de las coimas, o al menos es lo que afirma Aramayo, y sólo se limitaban a cobrar los honorarios por el trabajo realizado.

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