A pocos días de cumplirse medio siglo del golpe de Estado de 1976, la Iglesia Católica difundió un documento con una doble definición: una condena contundente al terrorismo de Estado y una advertencia sobre el presente político al presidente Javier Milei, aunque sin mencionarlo en particular.
El texto de la Conferencia Episcopal Argentina, titulado “Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa”, retoma el consenso democrático construido desde 1983, pero suma una preocupación actual: “Vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo”.
Los obispos remarcaron que el 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de “una oscura noche” en la historia argentina y reafirmaron el compromiso con el “Nunca Más” como base de la vida democrática.
En ese sentido, hablaron de la necesidad de sostener la memoria y la autocrítica, incluso hacia el rol que tuvo la propia Iglesia durante aquellos años.
También retomaron conceptos del papa Francisco, especialmente de su encíclica Fratelli Tutti, donde advirtió sobre el riesgo de “dar vuelta la página” sin asumir el pasado.
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“Nunca más” a la violencia de la dictadura y “siempre más” a una democracia justa
“No se avanza sin memoria”, remarcaron, al tiempo que pusieron el foco en el dolor persistente de los familiares de desaparecidos.
Sin mencionar nombres propios, el documento incluye cuestionamientos al tono actual del debate público. Allí aparece una frase que sintetiza el planteo: “¡Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor!”.
La referencia apunta tanto al discurso político como al clima en redes sociales, donde, según la Iglesia católica, se naturaliza la violencia verbal que luego puede escalar a hechos concretos.
También señalaron que “se torna peligroso acentuar la culpa ajena para proclamar la propia inocencia”, en una crítica implícita a la dinámica de confrontación entre oficialismo y oposición, en un contexto atravesado por la gestión del presidente Milei.
Advertencia sobre la desigualdad y la “ley del más fuerte”
Uno de los puntos más fuertes del documento católico es la crítica a lo que describen como una “ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil”.
Allí se lee una mirada sobre el presente económico y social: la Iglesia plantea que la democracia pierde calidad cuando deja sectores afuera, cuando no garantiza trabajo digno o cuando no cubre necesidades básicas.
“La democracia se envilece cuando no protege a los más vulnerables”, sostienen.
En el tramo final, el mensaje se convierte en una exhortación: recuperar el diálogo como herramienta central de la política y evitar la polarización.
La Iglesia insiste en que la libertad solo es real si está acompañada por igualdad y fraternidad, y advierte que la violencia comienza muchas veces en el lenguaje.
“Debemos renunciar a todo tipo de violencia, sabiendo que su espiral comienza con el discurso y escala hacia la acción”, concluye el documento.