Ya lejos de la actividad partidaria o de los debates legislativos, el exvicepresidente de la Nación, Julio Cobos, se encuentra viviendo una vida “de una persona normal”. Próximo a cumplir 71 años, el dirigente radical disfruta de su familia, de su estudio de ingeniería y de la actividad física.
El exgobernador de Mendoza recibió a Los Andes en su casa ubicada en Chacras de Coria, donde habló de su presente, recordó su paso por los diferentes cargos que ocupó en su larga trayectoria política, e incluso reveló un curioso llamado de Diego Armando Maradona.
- ¿Sigue activo o se ha jubilado?
- No estoy jubilado, sigo trabajando y colaborando, ya lo hice cuando terminé mi cargo como vicepresidente durante dos años, soy ingeniero. En realidad, en toda mi vida profesional transité la mitad en la función privada y la otra en la función pública.
Así que trabajé bastante como profesional independiente, con un estudio de ingeniería, con arquitectura. Así que he vuelto a eso porque es una profesión a la que amo y que me permite mantenerme en actividad; me gusta, es mi vocación.
- ¿Cómo es su día a día ahora?
- Voy a cumplir 71 años ahora el 30 de abril, sigo haciendo la gimnasia de acuerdo a mi edad: nado, ando en bici, hago poco de pesas, que te lo recomiendan hoy. Y después una recorrida de las dos obras que estoy llevando para clientes.
Me doy el lujo de llevar a mi hija a la mañana, a las 7:30 al colegio, cosa que por ahí no pude hacerlo por las actividades de los chicos más grandes que tengo. Así que muy también abocado a mi hijita chiquita para dedicarle el tiempo que se merece con el padre. Mi vida está bastante más tranquila porque la regulo yo.
- ¿Sigue madrugando entonces?
A las 6 de la mañana estoy bañándome todos los días. A las 7 y media a la chiquitita la llevamos, o sea que hay que despertarla a las 7. Por ahí le llevo un mate a mi señora, que le gusta tomar mate; ya no desayuna, toma mate. Y a la chiquitita, la leche, el desayuno y salimos para el colegio.
Julio Cobos
Entrevista central al exvicepresidente de la Nación, Julio Cobos.
Foto: Daniel Cabellero / Los Andes.
- ¿Cómo fue retomar la actividad privada?
- Ya con la experiencia que tuve como vicepresidente, y en esto que hay —no digo menor responsabilidad—, pero sí lo podés manejar más, empecé a hacer los contactos necesarios sabiendo que volvía. Con antiguos clientes, con otros profesionales con los que he trabajado.
Así que hice una transición los últimos meses, de manera tal que cuando terminé ya estaba con trabajo, y la verdad que no extraño para nada. Obviamente que siempre está el llamado y he tratado de restringir al máximo lo que se puede.
Pero me informo bien, estoy al tanto de todo. Tengo contactos inclusive con autoridades de la Cámara, las consultas están todavía. Emilio Monzó pasó el otro día por acá y también nos juntamos a tomar un café.
- Responda como alguien que está en el sector privado: ¿cómo está viendo la realidad en su rubro?
- Como ingeniero, mi estudio profesional no estuvo vinculado a la relación con el Estado. O sea, son todos emprendimientos privados. Noto que la construcción está muy afectada por el tema de la parálisis que ha hecho el Gobierno nacional a nivel de obra pública.
Tal es así que el gobernador Cornejo ha tenido que salir a realizar obras en jurisdicciones que no le corresponden a la provincia. Entonces eso ha impactado mucho en el sector de la construcción. Y ni qué hablar en la parte que genera empleo, que es la construcción de viviendas.
Porque una obra hidráulica, una obra vial, es más maquinaria, más equipo, no genera mucho empleo. Pero lo que más genera es la vivienda. Una del IPV, chica, como para tener una magnitud de 60 o 70 metros cuadrados, genera permanentemente cinco obreros trabajando.
Me parece que tiene que ver más con el “metro cuadrado”, como le dicen, para ver cómo la macroeconomía se transfiere a la microeconomía. Vos cuando llegás a la política o a un cargo, querés el bienestar de la gente, no los números fríos.
Entrevista a Julio Cobos 4
Entrevista central al exvicepresidente de la Nación, Julio Cobos.
Foto: Daniel Cabellero / Los Andes.
- Dijo que cuando te metés en política es para pensar en el bienestar de la gente. De todas sus gestiones: ¿cuál fue la más difícil?
- Me tocó atravesar un tema de seguridad complicado como gobernador, porque cuando la noticia pasa a ser policial ocupa un lugar en las páginas, pero cuando la noticia ya pasa a ser política, te ocupa las primeras planas.
Hicimos un montón de cosas, pero por más ganas que vos le pongas, tenés muchos factores ajenos. A lo que más nos dedicamos fue a la parte de economía. Mendoza creció inclusive en la participación del PBI en medio punto comparado con la Nación.
En educación hicimos cambios fundamentales. Aumenté las horas de formación básica en historia, geografía, lengua y matemáticas. Hicimos cambios fuertes que me costaron muchas manifestaciones con el SUTE.
En obras de infraestructura, desde el nudo vial de la Costanera, el Portezuelo, el Paso Pehuenche, lo dejamos todo en ejecución. Logramos el convenio por Portezuelo del Viento. Le dejé la fiducia con el proyecto ejecutivo para el Metrotranvía, con el juicio que le ganamos a Repsol.
- ¿A la vicepresidencia cómo la calificá?
- En la vicepresidencia no me preparé para pelearme el primer año con la presidenta. Era un gobierno de concertación propiciado por muchos gobernadores del radicalismo; todos menos el del Chaco, que no entró.
La verdad, quería terminar mi mandato como gobernador y volver a la actividad privada. Hubo mucha insistencia de Alberto Fernández fue el que más insistió y de Néstor Kirchner, con quien tuve una buena relación.
Pero en las primeras reuniones de la 125 con Cristina yo le sugería que esto iba a terminar mal, y de hecho el primer cimbronazo es cuando hago pública mi postura y digo que tiene que intervenir el Congreso.
Ellos me decían: “Si su vicegobernador lo hubiera votado en contra…”. Es que yo no lo hubiera dejado. Con Juan Carlos Jaliff, cada vez que él me decía “Julio, esto no sale”, yo le respondía “bueno, arreglalo vos como puedas”. Siempre digo que es una relación de dos.
Volviendo a la 125, si Cristina me hubiera dejado meterme, lo arreglaba en dos horas y nos evitábamos todo lo que sucedió. La historia hubiese sido otra.
Entrevista a Julio Cobos 2
Entrevista a Julio Cobos.
Foto: Daniel Cabellero / Los Andes.
El recuerdo del “no positivo”
- ¿La pasó mal en el momento del no positivo?
- Ponete en mi lugar: tenía a un montón de personas atrás mío, todos angustiados. Me acuerdo que me llamó Néstor Kirchner, no lo atendí. Al único que atendí fue a Alberto Fernández, ya al entrar, cuando yo iba a votar.
Ahí le dije a Alberto que no pidiera el cuarto intermedio yo, que lo pidiera Pichetto. Pero que arreglaran esto. Si no, no iba a salir, porque yo desempato. Y le adelanté cómo iba a votar.
Me insistió con el cuarto intermedio, que la presidenta los esperaba a las 8 de la mañana en la mesa de la Asamblea. Le respondí que lo pidieran ellos, que lo arreglara la Presidencia y que volviéramos a otra sesión, así el mérito era de ella.
- ¿Cómo fue esa primera reunión después de votar?
- Fue a la otra semana, porque yo me volví a Mendoza. Los medios me buscaban por todos lados. Les dije a mis hijos que sacaran las cosas, vivíamos en Joaquín V. González, y que se fueran a lo de amigos. Yo me fui a un hotel del Centro, y al otro día partí para Uspallata.
Recibí miles de cartas felicitándome por lo que hice. Hubo alguna que otra puteada también, pero hay una que me marcó: era de puño y letra, con muchos errores de ortografía, de una chica del interior de 19 años, muy sincera.
Me decía: “Mire, yo los voté a los dos, ustedes se tienen que llevar bien”. Entonces aproveché esa carta y se la mandé a Cristina con una nota mía. Le dije: “Mirá, cartas como esta me han llegado muchas, no mires los errores de ortografía”.
Parece que acusó recibo, porque me llamó Parrilli y me dijo que me iba a recibir. Pasó ese fin de semana y cuando llego estaban Sergio Massa y Florencio Randazzo, jefe de Gabinete y ministro del Interior.
Mientras hablaba, ella me miraba medio angustiada y medio con bronca, me dice: “Hasta acá llegamos, Julio. Esto es un límite, vamos a tener una relación institucional”. Fue una lástima, porque uno sentía que podía colaborar, pero bueno, me dediqué al Senado.
Randazzo quiso hablar, no lo dejó. Sergio Massa anotaba todo. Con el tiempo le pregunté qué anotaba y me dijo que cuando se pone nervioso empieza a escribir todo. Todavía debe tener guardadas esas anotaciones.
Entrevista a Julio Cobos 5
- ¿Cómo vivió tu familia ese momento?
- Uff… la prensa los volvía locos. Algunos estaban en la secundaria y el más grande estudiaba en la Universidad de San Luis. No la pasamos bien. Ellos estaban todos de acuerdo con cómo había votado y no me echaban nada en cara. Pero había que bancarla después.
- ¿Néstor qué le dijo después de la votación?
- Después de la votación con Néstor no hablamos nunca más, hasta cuando falleció Alfonsín. No estaba Cristina y yo estaba a cargo; lo llevó Sergio Massa. Él quería que nos recompusiéramos y ahí nos saludamos.
Con Néstor teníamos un buen vínculo. Se ponía a correr conmigo cuando lo hacía, era competitivo en todo. Con Cristina me cruzaba más. Cuando falleció Alfonsín la llamé para ver si la esperábamos y me dijo que no. Firmé ese decreto, fue el único, por el duelo por Alfonsín.
Se me viene a la memoria una vez, hablando de la relación con Kirchner: estaba haciendo una gestión en Buenos Aires y estaba a punto de subirme al avión para volverme a Mendoza, y me entra un llamado de Parrilli diciéndome que Néstor quería que lo acompañara a Uruguay a la asunción de Tabaré Vázquez.
Había viajado por el día, no tenía nada más que lo puesto, así que tuve que salir a comprarme una camisa y partimos para Uruguay. Volviendo con Néstor, en la cena me dice que había sacado el 9% en Mendoza y me preguntó qué tenía que hacer para ganarse los corazones mendocinos.
Le digo: “Mirá, en Mendoza ganó Rodríguez Saá por la obra del acceso que hizo allá. Entonces vos tenés que hacer obras, porque a los mendocinos nos gustan las obras”.
Ahí le marqué que Mendoza transformó el desierto por las obras que hizo. Y me dice: “¿Qué obra te parece?”. Le dije la Ruta 7 a Desaguadero, que tenemos hasta San Martín nada más.
Yo había empezado con fondos propios, ya de ministro, pero del Este no había hecho nada. Entonces, como ingeniero, agarré una servilleta y le hice un croquis.
Llega el lunes y me avisan que me llaman de la OCCOVI, que tenían un croquis mío. Inmediatamente mandé gente a que se contactaran con ellos. Bueno, hicimos hasta Santa Rosa. A veces las cuestiones personales influyen.
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- ¿Qué fue lo más loco que te pasó después de la votación de la 125?
- Que hasta el día de hoy hay personas que me lo siguen agradeciendo. En ese momento recibí un montón de cartas y también llamados, pero no atendí ninguno salvo uno.
Al otro día de la votación vivía en una casa en Ezeiza. Afuera estaba lleno de móviles de televisión y la verdad que me quería ir. Al aeropuerto no podía ni ir, entonces decidí volver a Mendoza en auto.
Cuando estamos por llegar a Chacabuco, íbamos a parar ahí a saludar a mi padrino porque mi madre nació ahí, apenas agarré señal me entró un llamado y corté al instante. Ese mismo número me llamó tres veces más.
En el último llamado atiendo de mala manera y digo: “Hola, ¿quién habla?”. Y del otro lado escucho con euforia: “¡Mi vice querido!”. Le vuelvo a preguntar quién habla y me dicen: “Diego”. “¿Qué Diego?”, le respondo. Y me dice, entre risas: “Maradona, vice. Su voto lo grité como un gol del mundial, estuviste perfecto en lo que hiciste”. Así que estuve hablando con Maradona unos minutos y cortamos.
- ¿Con qué exgobernadores o dirigentes políticos tenés mejor vínculo?
Me llevo bien con radicales, con peronistas, hasta con los gansos. Con los hermanos Félix, que por ahí ahora con Alfredo están en disputa, han estado en mi casa; vienen, sobre todo con Emir. Con Esteban Allasino, ni qué hablar, es mi ahijado, fue alumno mío.
Con el Pilo Bordón ni hablar, nos seguimos juntando. Con Arturo Lafalla ya no tanto, pero tenemos muy buena relación. Con Iglesias hemos quedado medio distantes, pero nos respetamos. Quedamos como con Néstor después de la 125. El “Mula” es taurino como yo.
Con Anabel Fernández Sagasti tengo un muy buen vínculo. Sacamos la ley de etiquetado, trabajamos muy bien. También con Adolfo Bermejo. Tuvimos una excelente relación cuando fui gobernador y él intendente; cuando fuimos diputados y actualmente, que ambos no ocupamos ningún cargo.
Creo que eso es lo que aspira ver la gente. Eso es lo que yo creo: que tenemos que dejar los egoísmos y las mezquindades.
Entrevista a Julio Cobos 1
Entrevista central al exvicepresidente, Julio Cobos.
Foto: Daniel Cabellero / Los Andes.
Ping pong con Cobos
- ¿Te interesan los signos?
- Sí. A los taurinos nos encanta la comida. Mi hija más chica y mis dos nietas son taurinas y me viven diciendo que son iguales a mí, que somos insoportables. Mi señora y mi hija son leoninas, las dos de agosto, y son bravas. Menos mal que tengo bastante paciencia.
- ¿Tu comida favorita?
- Milanesa con papas fritas y huevo frito. La napolitana también me gusta.
- ¿Le hacés a la cocina?
- Me gusta bastante. En casa cocino yo; mi señora, que es licenciada en Nutrición, se aboca a los arreglos de la casa, así que invertimos los roles.
- ¿Cuál es tu fuerte en la cocina?
- Hago muy rica la lasaña y la colita de cuadril rellena, con zanahoria, jamón y queso. Eso me sale bien. Con el asado me defiendo, pero mi señora me dice que soy medio vago.
- ¿Sos de ver series o películas?
- No me quiero enganchar con series largas porque te atrapan. Veo televisión, pero no es que me apasione. De películas que me hayan gustado, argentinas: La odisea de los giles. Darín y Brandoni son actores que me encantan.
- Pensando en 2027: ¿te ves activo políticamente o retirado?
Me veo colaborando y ayudando. A nivel nacional, buscando una alternativa; y a nivel provincial, apoyando al candidato que crea más preparado. Hoy creo que quien tiene más posibilidades y formación es el Yayo Suárez. Pero solo colaborando, sin integrar ninguna lista.