8 de julio de 2013 - 00:01

Política, normas y mercado

La resolución del INV autorizando como “regional” a un jugo surgido de uvas no vitiviníferas siguió siendo motivo de conversación. De todos modos, se intenta llegar a un acuerdo para “encapsular” esa resolución y no permitir nuevas decisiones en ese senti

La resolución del Instituto Nacional de Vitivinicultura, autorizando la elaboración de vinos con uvas no vitiviníferas, ganó todos los espacios.

En el plano político, hubo presentaciones para que el titular del organismo nacional concurra tanto a la Legislatura como al Congreso Nacional para explicar los motivos de su decisión, lo que también siguió siendo el centro de conversación de las mesas de café de la Peatonal.

"Es todo un tema", dijo un dirigente al referirse a la resolución, indicando entonces que "a tal punto la elaboración sólo con vitis vinífera era un motivo de orgullo, que en el reglamento vitivinícola del Mercosur se establece claramente en el artículo tercero al hacer alusión a las prácticas enológicas".

Basándose en esa situación, la fuente destacó que "eso significa que no sólo no se tuvieron en cuenta las resoluciones del INV, sino que también se empañó un acuerdo internacional que tiene un rango superior sobre las leyes locales, a partir de la Constitución de 1994".

Las entidades han manifestado su disconformidad con la resolución, no por el hecho puntual, porque en definitiva se trata de sólo 20 hectáreas, sino que consideran que debió mantenerse dentro de un producto artesanal, sin autorizar excepciones a la norma.

"La elaboración con vitis viníferas hace a la tradición argentina, a la calidad. Logramos salir de aquellos viejos vinos de la costa, de Berisso, que eran muy malos y que en otras épocas eran más de 23 hectáreas", dicen.

Hay algunos que son más moderados y señalan que esas zonas de Buenos Aires, como también Colonia Caroya, en Córdoba elaboran ese tipo de vinos desde hace 100 años y que lo mismo sucede en Brasil y en Uruguay, por lo que el INV lo único que hizo fue blanquear un hecho.

Destacaron también que cuando se discutió el reglamento vitivinícola del Mercosur se indicó que la Argentina podría resultar perjudicada por el ingreso masivo de vinos brasileños, lo que definitivamente no ocurrió y hoy Brasil es el cuarto principal mercado de exportación del vino embotellado.

También se supo que hay entidades, esencialmente aquellas que mantienen una relación "cordial y de colaboración" con el organismo, van a agotar todas las instancias de diálogo, antes de presentar un recurso.

"No queremos un dogmatismo, pero al menos que se dé a conocer una resolución aclaratoria o complementaria, que deje a esta excepcionalidad absolutamente encapsulada en este punto. Lo mejor hubiera sido que la resolución sea dejada de lado, pero intentamos no llevar todo a una situación de extremo".

Otras entidades sí consideran que la resolución debería ser derogada y es muy factible que en los próximos días se multipliquen las reuniones en la sede del INV a los efectos de alcanzar acuerdos.

Hubo otras voces, en este caso no integrantes de entidades, pero sí conocedoras de la situación, como por ejemplo un ex titular del organismo que, también en las mesas de café, se preguntaba si esa excepción podrá llevar a otras, dentro del mismo esquema.

Destacó que en los países que se permite la elaboración de vinos con uvas chinche, también se permite la chaptalización, cuando los grados alcohólicos son muy bajos. "Si abrimos la puerta para las no vitiviníferas, ¿también la abriremos para la chaptalización?, se preguntó.

Participación del Estado

Casi a modo de conclusión, un bodeguero señalaba que "no podemos quedarnos en la discusión sobre este tipo de temas. La vitivinicultura ha cambiado porque ha cambiado el consumidor.

Ese mismo consumidor no aceptará ese tipo de brebajes, como lo calificó un conocido enólogo", expresó y aprovechó la situación para hacer referencia al papel que debe jugar el Estado en la vitivinicultura.

"Hay una visión nacional tendiente a la calidad y las políticas apuntaban a ganar consumidores, protegiendo a los productores en casos de desfasajes financieros, pero sin volver a un Estado que se meta en el mercado del vino", expresó y se refirió a la posibilidad de que se establezcan operativos, en directa alusión al de compra de mosto sulfitado por parte del Estado.

"Cuando el Estado sale a comprar, los mayores beneficiados, por una cuestión de economía de escala, suelen ser los grandes tenedores y termina llegando muy poco al pequeño productor", destacó, agregando que quizás hubiese sido más oportuno un financiamiento de los stocks de vinos, porque "eso sí llega al productor".

En ese marco de situación, un productor del Valle de Uco señaló que, más allá de la reunión que mantuvieron con las autoridades provinciales, han decidido comenzar a trabajar en conjunto para llevar una solución a los productores.

En ese sentido, el miércoles se realizó un almuerzo, del que participaron productores y bodegueros de Tupungato y Tunuyán, donde se dieron los primeros pasos en la búsqueda de un acuerdo que permita que las bodegas elaboren las uvas producidas en esos departamentos, en lo que califican de un "plan de negocios que permita que no tengamos que depender de los grandes compradores que son los que fijan los precios".

La propia fuente consideró que se trata de un primer paso y que resta aún mucho camino por recorrer, pero indicó que "hay muy buena voluntad desde los dos sectores".

Otros temas

En otro orden, se supo que en el curso de la semana pasada, durante una reunión amplia de la que participaron integrantes de las economías regionales, dirigentes locales del sector tuvieron oportunidad de dialogar con el secretario de Comercio de la Nación, el poderoso Guillermo Moreno, a quien le plantearon la posibilidad de establecer algún tipo de régimen que permita que las bebidas colas o los jugos de fantasía cuenten con algún tipo de desgravación si edulcoran sus caldos con mosto de uva.

"Esa decisión favorecería a la economía de las dos principales provincias vitivinícolas", le señalaron. Se indicó que Moreno escuchó la propuesta y que manifestó su interés, pero les aclaró que, por tratarse de una medida impositiva, debía salir a través de una ley del Congreso de la Nación.

Ante esa situación, los dirigentes han solicitado una audiencia con el titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, "para agradecerle el apoyo que brindó para que se aprobara el proyecto del Vino Bebida Nacional y a la vez plantearle la posibilidad de la desgravación por la utilización de mosto".

El tema final del comentario para una gestión que están llevando a cabo senadores del Sur provincial (Walter Sáenz y Sergio Vendramín), acompañados por el titular de la comisión de Economía de la Cámara alta, Sergio Moralejo, ante el Fondo de Transformación y Crecimiento a los efectos de lograr un apoyo financiero para aliviar la situación por la que atraviesan algunas bodegas de General Alvear.

"Se trata de Faraón y de la Cooperativa La Bowense, que son las que elaboran gran parte de la uva de Alvear", destacó uno de los legisladores.

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