La Zona Este se encuentra conmocionada tras el hallazgo del cuerpo de Carla Johanna Magallanes, de 35 años, quien se convirtió en la víctima del primer femicidio registrado en 2026 en la provincia de Mendoza.
Tenía 35 años y atravesaba una situación de profunda vulnerabilidad social. Sus hijos estaban bajo cuidado estatal y ella asistía a una organización para personas en situación de calle antes de ser hallada asesinada en su precaria vivienda de San Martín.
La Zona Este se encuentra conmocionada tras el hallazgo del cuerpo de Carla Johanna Magallanes, de 35 años, quien se convirtió en la víctima del primer femicidio registrado en 2026 en la provincia de Mendoza.
Su cadáver fue encontrado este martes por su propia madre en una vivienda del distrito de Montecaseros, San Martín, luego de varios días de angustiosa falta de contacto.
Detrás del horror del crimen, surge la historia de una mujer que luchaba contra la adversidad. Carla era madre de tres hijas, fruto de relaciones anteriores, aunque al momento de su muerte no convivía con ellas. Las menores se encontraban judicializadas y bajo la órbita del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), lo que evidenciaba la compleja situación familiar que atravesaba la víctima.
Su búsqueda de apoyo la llevó, durante 2024 y gran parte de 2025, a la organización Red Puentes, que funciona en la parroquia Nuestra Señora del Carmen en San Martín. Allí recibía asistencia destinada a personas en situación de calle y con consumos problemáticos, un espacio que frecuentó hasta fines de septiembre pasado, cuando dejó de asistir.
Al momento del crimen, Carla convivía en una habitación precaria del Callejón Moreno con su pareja, Gabriel Trejo, quien fue detenido en Rivadavia tras permanecer prófugo algunas horas. Según testimonios de vecinos, las discusiones en la pareja eran frecuentes; de hecho, el viernes previo al hallazgo se escucharon gritos que cesaron de forma abrupta, marcando el que habría sido el momento del ataque.
El hallazgo de su cuerpo reflejó la brutalidad de sus últimas horas: fue encontrada en una habitación cerrada desde el exterior con cadenas y alambres. Los peritos constataron signos de lucha, lesiones en su rostro y una herida cortopunzante en el cuello que le habría quitado la vida entre 48 horas y seis días antes de ser localizada.