Orden de búsqueda internacional para la pareja narco que tenía 90 kilos de cocaína en su casa de Maipú
Crónica de un allanamiento donde se secuestraron 82 panes de droga en 4 cajas de manzana y $140 millones y 100 mil dólares, además una ametralladora “tuneada”, entre otras cosas. La mercancía tiene un valor superior a 1 millón de dólares.
Parte de la droga secuestrada y la ametralladora. Gentileza Ministerio de Seguridad y Justicia.
La Justicia Federal de Mendoza emitió una orden de búsqueda y captura nacional e internacional para la pareja en cuya casa de Rodeo del Medio, Maipú, se encontraron 90 kilos de cocaína durante un operativo en el que se secuestraron 100 mil dólares y $140 millones, además de armas, entre ellas una ametralladora “tuneada”.
Los buscados son Héctor Murillo Tolaba (36) y su pareja, Sandra Nievas, quienes en apariencia tenían un puesto en la feria de Guaymallén pero, en realidad, se dedicaban al narcotráfico, conformando una banda considerada por los investigadores como “grandes proveedores” para el mercado local de droga y “distribuidores” para Mendoza, San Juan y San Luis, con una mecánica de trabajo aceitada: desde la compra de cocaína en Bolivia (o tal vez Perú), el transporte desde el Norte argentino y la posterior venta “mayorista” a una veintena de “dealers” o kiosqueros mendocinos que están identificados.
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El procedimiento donde se encontraron 90 kilos de cocaína. Gentileza Ministerio de Seguridad y Justicia.
Por el momento, Murillo Tolaba y Sandra Nievas se encuentran prófugos; los investigadores creen que podrían haber salido del país (pero nunca por rutas legales), o bien que están ocultos en Mendoza o en alguna provincia.
Pero la situación de la pareja es comprometida: “no tienen dinero, ni armas, ni droga, ni a disposición sus muchos vehículos confiscados”, explicó una fuente que trabaja en el caso. Y, además, no se descarta que puedan tener deudas en metálico o en “especies”.
Por otro lado, la situación familiar de matrimonio es complicada: andan con un niño de 10 años y en poder de la autoridades está su hermanita de 14: la semana pasada, cuando se realizaron los allanamientos, sólo encontraron a la adolescente, hija de pareja, quien explicó a los psicólogos que la asistieron que “sus padres no estaban porque habían salido a llevar al médico a su hermanito”.
Esa sería la razón por la cual la “narcopareja” logró esquivar a los uniformados de la Policía contra Narcotráfico (PCN) que, desde hace un año están tras la pista de la organización, reportando a una investigación que comandan la fiscal federal Patricia Santoni y el fiscal ayudante Juan Manuel González.
“Se trata de una investigación compleja: sabíamos que había llegado la droga. Veíamos por los drones que había movimientos en las casas. En algunos momentos hay que arriesgarse y lo hicimos. Pensamos que podíamos encontrar 10 kilos y había 90 que ahora están fuera del mercado. Eso no da la pauta de que estamos por el buen camino”, indicaron las fuentes consultadas.
Drones en el aire y droga en un baño
El jueves pasado, a las 19, con casi la certeza de que la una carga importante había llegado a Mendoza desde Orán, Salta, los investigadores ordenaron desplegar en las cercanías tres viviendas de Guaymallén y Maipú los drones del Grupo Vant y lograron captar ciertos movimientos de una mujer en la vivienda de Rodeo del medio.
A las 19.30, se convino entre fiscales y policías, allanar las viviendas vigiladas por lo que entraron en acción los uniformados de Narcotráfico con el apoyo de del grupo especial GES.
Tras contener a la adolescente y comprobar que no había personas mayores, los policías derribaron una suerte de falsa pared en un baño, donde encontraron cuatro cajas de manzana con 92 ladrillos de cocaína compactada que arrojaron un peso de 90,98 kilos.
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El procedimiento donde se encontraron 90 kilos de cocaína. Gentileza Ministerio de Seguridad y Justicia.
Desde la fiscalía ordenaron no tocar los paquetes recubiertos con cintas amarillas y verdes para que personal de Científica pudiera buscar huellas dactilares; lo mismo se hizo con las armas, entre las que se encontró una particular ametralladora “adaptada” que estaba en una mochila.
En la casa allanada en Guaymallén se encontraron 80 mil dólares y 1millón de pesos; en la de Maipú, la droga, $139 millones y 20 mil dólares. En total se secuestraron $140 millones y 100 mil dólares. A esto hay que sumarle entre 900 mil y 1,3 millones de dólares por la droga: el precio mayorista de kilo está entre los 10.000 y 15.000 dólares, según la calidad y cantidad en juego.
Las autoridades provinciales consideraron el procedimiento como “el más importante de la historia provincial” y los medios lo calificaron de “histórico”: y no es para menos: es el segundo decomiso más grande de cocaína: en agosto de 2014, en una casa ubicada Derqui al 1600 de Godoy Cruz en el barrio City Father, se encontraron 100 kilos de la misma droga.
Ah, y además, se secuestraron, entre otras cosas, una tablet, una libreta con anotaciones y 5 teléfonos celulares que serán peritados. Este último hallazgo, en un una investigación compleja como la que está en curso, con 30 personas identificadas y bajo investigación, no es un dato menor.
Es que un teléfono secuestrado en julio pasado fue clave para que los investigadores armaran una suerte de organigrama de una organización dedicada al narcotráfico a gran escala que comenzó, embrionariamente, a investigarse en enero de 2025.
El gran avance se hizo con el secuestro del teléfono de Víctor Alfonso Sosa, durante un procedimiento de Fiscalía de Violencia de Genero, luego de que una mujer denunciara a un pariente de Sosa.
Con la información de este aparato se logró establecer un entramado de contactos que se combinaron con otros datos, llegándose a establecer un dato por demás llamativo: la “familiaridad” o confianza entre los proveedores de Bolivia y la pareja de mendocinos, de padres bolivianos.
Es que los mendocinos viajaban periódicamente al Norte llevando importantes sumas de dinero y se la entregaban a los proveedores sin recibir nada a cambio. Luego, días o semanas después la droga llegaba a Mendoza como parte de las cargas de tours de compras que dejaban la droga en las proximidades de la feria de Guaymallén.