Mientras se encuentra detenida en su casa, acusada de haber golpeado a su marido y tras ser imputada por lesiones leves agravadas por el vínculo, Julieta Silva (36) enfrenta una demanda millonaria entablada por los padres de la víctima por el accidente donde perdió la vida Genaro Fortunato (25), al tiempo que por el mismo accidente, fue condenada a pagarle $ 37.888.600 a la hija del joven, nacida luego de que Genaro falleciera.
Esta última demanda civil por daños y perjuicios fue iniciada por la novia de Genaro, en representación de su hija en setiembre de 2020 por $3.951.750 y obtuvo sentencia del Tribunal de Gestión Asociada N° 1 de la Segunda Circunscripción en julio de año pasado pero fue apelada.
Esta sentencia no sólo recayó sobre Julieta Silva sino también sobre su ex marido Pablo Tabanera, dueño del vehículo, y también sobre la empresa que lo aseguraba al momento de accidente.
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Julieta Silva cuando fue detenida por la muerte de Genaro Fortunato. Archivo Los Andes
Cuando se produjo a muerte de joven, su novia se encontraba embarazada de casi cuatro meses y tenían una relación desde el tiempo en que se conocieron en el Club Belgrano, donde Fortunato jugaba al rugby y ella al hockey sobre césped.
Al momento de la muerte no se encontraban casados pero luego la joven inició luego un proceso de filiación que tuvo sentencia favorable y está firme.
La sentencia sostiene que “ha quedado probado que el hecho se produjo por la conducta antirreglamentaria de la demandada: conducir sin el cuidado y prevención debidos, sin constatar anteriormente las condiciones de seguridad propias y del vehículo; circular en estado de intoxicación alcohólica, sin lentes, con vidrios polarizados y empañados, en una noche de lluvia y neblina y sin mirar hacia el frente”.
Luego advierte que, “aunque el Fortunato se encontraba tendido sobre la carpeta asfáltica alcoholizado y con ropa oscura, Silva podría haber evitado el accidente con tan sólo circular con la vista al frente de la vía pública; esto le habría permitido realizar una maniobra de esquive, debido a la escasa velocidad a la que circulaba.
Otra demanda millonaria
Por otra parte, en breve se podría resolver la otra demanda, caratulada “Fortunato Miguel Ángel y otros c/ Silva Macagno Julieta y otros p/ daños derivados de accidente de tránsito”, que se tramita en el Tribunal de Gestión Asociada de San Rafael desde 2020.
La misma está impulsada por Miguel Fortunato y Graciela Beatriz Linares, padres del rugbier fallecido. Es por daño moral, lucro cesante y también como reparación integral por los daños y perjuicios que se derivaron del homicidio culposo agravado que ocurrió en 2017 y se reclama a Silva y a su ex marido un resarcimiento de $7.872.160.
Muerte en la puerta de un boliche sureño
Según la demanda que ya tiene una primera sentencia, el 9 de setiembre de 2017, a las 4.50, de la madrugada aproximadamente, Julieta Silva se retiró del local de diversión nocturna Mona bar de San Rafael, dirigiéndose en compañía de Genaro Fortunato donde tenía estacionado su vehículo, momento en que se entabla una discusión entre ambos.
Luego Silva se ubicó en el asiento del conductor, en tanto que Fortunato permaneció de pie junto al lateral izquierdo del mismo, golpeándole con las manos el vidrio de la ventanilla con intenciones de que no se retire del lugar.
Silva comenzó a hacer marcha atrás con el automóvil y en instantes en que su rodado ya se encontraba apuntando con su sector frontal hacia la calle Las Vírgenes, aceleró la marcha del rodado, retirándose a gran velocidad por calle El Chañaral hacia el cardinal norte.
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Fortunato comenzó a correr a la par del vehículo, a fin de detener su marcha. Producto de la velocidad que había adquirido el vehículo, Fortunato cayó de boca sobre la carpeta asfáltica, quedando su cuerpo posicionado en el cono lumínico de una luminaria pública situada en el lugar.
Silva, luego de haber recorrido una distancia aproximada de 150 metros efectuó una maniobra de giro en U, con las luces de su vehículo encendidas y retomó la marcha por la arteria mencionada con dirección hacia el cardinal sur, arrollando a Fortunato con su vehículo, a quien arrastró a lo largo de 3.5 metros, aplastándole el cráneo con una de las ruedas, provocándole instantáneamente la muerte.
Las condiciones climáticas en el lugar del hecho eran inadecuadas: había una débil llovizna, Silva no conducía con sus anteojos recetados, además de que los vidrios laterales del rodado estaban polarizados, sumándose a ello el grado de alcoholización medio alto de la conductora de 0.98 gr/lt. de alcohol en sangre.
Por el accidente Silva fue condenada penalmente el 3 de setiembre de 2018 a la pena de tres años y nueve meses de prisión y ocho años de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores, por resultar autora responsable del delito de homicidio agravado, conforme a los artículos. 5, 45 y 84 bis del Código Penal.