La Fiscalía de Homicidios imputó a Walter Jesús Amador Molina (60) como autor del asesinato de Flora Inés Moyano (60), víctima del sexto femicidio que se registra en Mendoza en lo que va del año.
La Fiscalía de Homicidios imputó a Walter Molina como autor de homicidio agravado por el vínculo, considerándolo responsable de la muerte de Flora Moyano.
La Fiscalía de Homicidios imputó a Walter Jesús Amador Molina (60) como autor del asesinato de Flora Inés Moyano (60), víctima del sexto femicidio que se registra en Mendoza en lo que va del año.
Esta mañana el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello le impuso la imputación de “homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género” (femicidio) y ordenó que Molina siga detenido en otro penal que no sea la granja de Gustavo André, donde el delincuente cumplía con los tres últimos meses de una condena de 10 años por abuso sexual agravado por acceso carnal.
La imputación iba a realizar ayer por la tarde pero se suspendió “debido que al recibir medicación, no se encuentra en condiciones de ser notificado sobre tal medida”, explicaron ayer desde el Ministerio Público Fiscal. El sospechoso se encuentra alojado en la cárcel de Boulogne Sur Mer y se le revocaron los beneficios de salidas de transitorias que tenía.
Flora Moyano murió -victima de violencia de género- el sábado pasado, 26 de julio, en un terreno baldío de Las Heras luego de ser golpeada y asfixiada y su cuerpo fue encontrado el día siguiente.
Según el adelanto de la necropsia la mujer fue ahorcada con un cinturón o correa que podría ser de la cartera o bolso de la víctima, según explicó una fuente ligada a la investigación. Técnicamente el informe dice: "estrangulamiento a lazo", indicó una fuente que trabaja en el caso.
Por otra parte, las pericias de Policía Científica realizadas en la escena del crimen indicaron que Flora recibió un violento golpe en la cabeza.
Además de las pericias, los investigadores cuentan con el registro de GPS de la pulsera electrónica que llevaba Molina y que indica los movimientos que hizo el sospechoso desde que salió de la granja penal de Gustavo André, donde cumplía el final de una pena de 10 años por abuso sexual agravado, hasta el barrio Democracia de Las Heras para luego ir hasta el descampado donde fue asesinada su pareja.
El cuerpo de Flora Moyano fue encontrado a las 11.10 del domingo pasado, 27 de julio, por una familia que estaba buscando desechos en un terreno baldío ubicando en la calle Junín, entre Pedro Pascual Segura y calle Manuel A. Sáez, Las Heras, en los fondos de una papelera y frente a un hotel alojamiento.
Tras el llamado al 911 llegó al lugar un móvil con personal de Investigaciones y rápidamente se solicitó un equipo de Policía Científica, al tiempo que se comunicaba la novedad a Gustavo Pirrello, fiscal de Homicidios de turno que ahora investiga el asesinato.
Según fuentes policiales, el cuerpo de la mujer se encontraba boca abajo y los peritos de Científica detectaron que el agresor, con un fibrón, había dejado un mensaje en la espalda de la mujer de contenido sexual.
Mientras los investigadores trabajaban en la escena de crimen, familiares y vecinos de la familia de Flora ya habían llegado al lugar. Allí confirmaron la identidad de la víctima y se vivieron momentos de extrema angustia y dolor.
Flora Moyano había salido el sábado a las 19 de su casa del barrio Democracia y al ver que no volvía, su hija hizo una denuncia por paradero, advirtiendo que se iba a encontrar con su pareja, Molina, un hombre que se encontraba detenido y con salidas transitorias.
Walter Molina se encontraba en la cárcel cumpliendo una pena de 10 años abuso sexual con acceso carnal, tras ser condenado en octubre 2015, es decir que en octubre próximo la pena se iba a cumplir en su totalidad.
Teniendo en cuenta esta situación, la jueza Mirna Elisa Montaldi, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, la había concedido el beneficio de salidas transitorias progresivas que actualmente tenía el siguiente régimen: el recluso podía salir 16 horas cada 15 días para ir desde la granja penal de Gustavo André (Lavalle) a la casa de su madre (en el barrio Democracia de Las Heras), mientras era monitoreado a través de una pulsera electrónica.