Un operativo policial realizado este fin de semana en la localidad salteña de General Güemes evitó un episodio de violencia que, según fuentes oficiales, podría haber tenido graves consecuencias en medio de una fuerte interna sindical del sector petrolero.
El procedimiento se desarrolló en los accesos a Güemes, una ciudad ubicada a pocos kilómetros de la capital de Salta y considerada un punto estratégico por su actividad industrial y su conexión con importantes destinos turísticos del norte argentino, como Cafayate, la Quebrada de las Conchas y los Valles Calchaquíes.
Durante los controles, efectivos de seguridad interceptaron dos camionetas en las que viajaban ocho dirigentes sindicales provenientes de Mendoza. En los vehículos encontraron un importante arsenal compuesto por armas de fuego, entre ellas pistolas y rifles, municiones, cuchillos, bates y “miguelitos”, artefactos metálicos utilizados para pinchar neumáticos y bloquear rutas.
De acuerdo con la investigación preliminar, el grupo se dirigía hacia un acto organizado por la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles, donde se presentaría una agrupación interna vinculada al sector energético.
Desde la propia Federación señalaron que el operativo permitió desactivar una presunta emboscada planificada para impedir el desarrollo del encuentro gremial. “Se evitó una tragedia”, aseguraron fuentes sindicales, que además apuntaron contra dirigentes de sectores opositores dentro del sindicato petrolero.
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es el perfil de los detenidos. Según trascendió, no se trata de afiliados de base, sino de integrantes de la Comisión Directiva de una organización sindical del sector, situación que elevó la gravedad institucional del caso y abrió interrogantes sobre la posible existencia de grupos organizados de choque.
La Fiscalía de Güemes ya avanzó con las primeras imputaciones y no descarta nuevas medidas judiciales en las próximas horas. Entre las hipótesis que analiza la causa figura la posibilidad de que existiera una planificación previa y una logística específica destinada a ejecutar maniobras de confrontación y bloqueo en rutas de acceso.
El episodio expuso la tensión creciente dentro del sindicalismo petrolero y generó preocupación tanto en el ámbito gremial como en las autoridades provinciales, debido al impacto que un hecho de estas características podría haber tenido en una región clave para la actividad económica y turística del norte del país.