El impacto judicial provocado por la detención de un profesional de la Tercera Circunscripción Judicial sumó en las últimas horas revelaciones sobre el entorno familiar del caso y el perfil del imputado. Mientras pasa sus primeras horas alojado en una dependencia policial, el fiscal Gustavo Jadur avanza en el ajuste de los elementos probatorios para formalizar el pedido de prisión preventiva por el delito de encubrimiento agravado.
De estudiante sobresaliente a una causa grave
Con 40 años, el abogado involucrado cuenta con un recorrido que hasta ahora gozaba de un concepto favorable entre sus pares. De origen norteño, cursó sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, graduándose hace unos años tras un esfuerzo personal en el que combinó el trabajo con la carrera universitaria.
Quienes compartieron las aulas con él lo recuerdan como un alumno “impecable y sobresaliente”. Ya en el ejercicio profesional —donde mantenía un perfil bajo pero respetado—, colegas del fuero local lo describían como un abogado “de primera”. Radicado en la zona, es padre de niños pequeños y mantenía un buen concepto en su comunidad, siendo precisamente en los departamentos de Rivadavia y Junín donde concentraba la mayor parte de sus clientes.
La causa de origen
El expediente madre investiga denuncias por abusos sexuales reiterados. La víctima, una adolescente que actualmente tiene 16 años, padece esta situación desde los 12 años, señalando como autor de los vejámenes a su propio hermanastro, un hombre considerablemente mayor.
La causa por el delito contra la integridad sexual se tramita bajo la órbita del fiscal Federico Bergamín. En el marco de esa instrucción, este viernes la adolescente volvió a prestar declaración en la Cámara Gesell, ratificando punto por punto los abusos sufridos y señalando al imputado.
La relación de confianza y la dinámica familiar
El caso dio un giro de mayor complejidad al confirmarse la cercanía previa entre el letrado y el entorno de la víctima. El abogado mantenía una relación de amistad con la familia y solía visitar de manera frecuente la vivienda donde ocurrieron los hechos investigados.
Por su parte, el principal imputado de la causa original —hermanastro de la menor de 16 años y acusado por abusos sexuales reiterados cometidos desde que ella tenía 12— ya no convivía en el domicilio familiar. Tras haber formado pareja, se había mudado tiempo atrás. Sin embargo, al momento de ser denunciado, acudió a este abogado cercano para solicitar su defensa técnica.
Visitas previas, presiones y el testimonio determinante
De acuerdo con las actuaciones judiciales y los testimonios brindados tanto por la menor como por sus padres, la intervención del letrado habría traspasado los límites de la representación legal.
Se investiga si en las semanas previas al procedimiento pericial, el abogado concurrió en reiteradas oportunidades a la casa familiar acompañado por la actual esposa del acusado. La intención de esas visitas habría sido forzar un acuerdo extrajudicial que permitiera la pronta liberación del hermanastro antes de llegar al debate oral.
En ese contexto, la víctima sostuvo que durante dichos encuentros recibió presiones directas y amenazas para desestimar sus acusaciones. Lejos de ceder, durante la jornada de Cámara Gesell la adolescente no solo ratificó punto por punto los abusos padecidos desde la infancia, sino que expuso ante el personal judicial el hostigamiento al que venía siendo sometida, desencadenando la orden de aprehensión inmediata dictada por la fiscalía.
La situación procesal
El letrado pasó su primera noche en prisión mientras la fiscalía a cargo de Gustavo Jadur, bajo la coordinación del fiscal jefe Oscar Sívori, consolida el expediente para avanzar sobre la medida cautelar de prisión preventiva. Al delito de encubrimiento agravado se le suman los antecedentes de intromisión en la prueba, elemento clave que la fiscalía sopesará para sostener el riesgo de entorpecimiento procesal.