20 de mayo de 2026 - 18:00

El crimen de Margarita Gutiérrez: la intimidad rota de una familia histórica de Junín

La docente jubilada fue hallada muerta y con el cuerpo quemado con ácido dentro de su casa. Mientras la investigación avanza sobre el círculo íntimo, aparecen viejas tensiones familiares, herencias, distancias y las últimas horas de una mujer que planeaba viajar a Europa.

La casa está en la vereda sur de la calle Isaac Estrella, entre Salvador González y Ladislao Segura. Desde afuera se la ve como un chalet amplio, cuidadosamente diseñado, con techo de tejas y plantas. Ahora, el frente está rodeado de vallas blancas y un policía, abrigado y aburrido, confirma que nadie puede entrar allí salvo los miembros del Ministerio Público Fiscal y quienes él autorice expresamente.

Allí, hasta el lunes al atardecer, vivía Margarita Iris Gutiérrez, una docente jubilada de 72 años que fue emblema de la educación inicial en Junín, tanto que un jardín de infantes lleva su nombre. También fue concejal por el Partido Demócrata durante un período.

Ese coqueto chalet albergó la historia familiar de Margarita y su marido, Enrique Olivio Demaldé, un empresario juninense fallecido hace unos tres años, dueño de una olivícola y una bodega ubicadas sobre calle Primavera. Enrique heredó una próspera propiedad de su padre y, a su vez, se la heredó a sus tres hijos varones, David, Mariano y Ever (con V), quienes trabajan el lugar y lo mantienen activo.

Margarita vivía sola en el chalet de calle Isaac Estrella. David vive en una casa que tiene la bodega y Ever en otra ubicada en ese mismo predio.

Enrique Demaldé falleció hace unos años. Cuentan que era un hombre muy trabajador y que su salud se deterioró de manera imprevista y rápida.

Una convivencia quebrada

Antes, en los últimos años, la convivencia del matrimonio entre Margarita y Enrique había sido compleja. Sus allegados y familiares cuentan que siempre convivieron, pero que era una convivencia casi forzada y que no tenían vida de pareja. Sostienen que esa profunda y definitiva crisis los había afectado de manera distinta: ella seguía activa y alegre, mientras que él se había ido sumergiendo en una cruel depresión que terminaría enfermándolo físicamente y conduciéndolo al final de su vida.

Esta última etapa del matrimonio y la vida de Enrique afectarían posteriormente la relación de los tres hijos con su madre. Los Demaldé se aseguraron de que la herencia de Enrique quedara bajo el total dominio de ellos y procuraban que Margarita estuviera cómoda y pudiera mantener su nivel de vida, aunque no tenía acceso directo a los bienes.

David Enrique Demaldé, el mayor de los hijos, de 46 años, era quien tenía la relación más difícil con su madre. Es psicólogo, pero había tenido algunos problemas en el ejercicio de su profesión y desde hace años se dedicaba especialmente al manejo de las empresas familiares, junto con Mariano, el hermano del medio.

En cambio, Ever Demaldé, el menor de los hermanos, sin desentenderse totalmente de los negocios de la familia, se dedicó a desarrollar su carrera como entrenador de fútbol.

La venta de un Audi y el crimen

Hace unas semanas Margarita estaba haciendo planes. Había logrado vender un Audi A1 y con ese dinero quería irse a Europa. Incluso le había insistido a una familiar para que la acompañara. Estaba en esos preparativos cuando fue asesinada.

Hay una gran posibilidad de que Margarita Gutiérrez haya sido asesinada en la tarde del lunes 18, después de que se fue del chalet la empleada doméstica.

Ese atardecer, según testimonios reunidos por este medio, un vecino de Junín vio a David Demaldé montado en su moto, parado frente a un gimnasio de calle Primavera. Le pareció que David tenía una mano lastimada y estaba medio conmocionado, por lo que le avisó por celular a uno de los hermanos, que fue a buscarlo. David le dijo que había tenido un accidente con la moto; por eso la herida en su mano.

Quizás esto tenga o no conexión con lo que se descubrió en la mañana del martes.

Cuando la empleada doméstica llegó al chalet de Isaac Estrella, encontró el portón de rejas sin llave, la puerta de servicio abierta y un fuerte olor que salía desde adentro. Además, alcanzó a ver un gran desorden y, antes de ingresar, decidió avisar a la consigna policial que estaba en la guardia del microhospital, en la vereda de enfrente.

La precaución de la empleada resultó estar totalmente justificada. Adentro, tendido en el suelo, estaba el cuerpo sin vida de Margarita Gutiérrez, viuda de Demaldé.

El cadáver estaba muy dañado. Había sido rociado con algún ácido, quizás soda cáustica, y estaba totalmente quemado, especialmente de la cintura hacia arriba. Incluso, en algunas partes, el ácido había desintegrado gran parte de los tejidos y dañado la estructura ósea. Esto indica, en parte, la cantidad de horas que pasaron desde la muerte hasta el hallazgo del cuerpo.

La Justicia, al no detectar faltantes y debido al grado de ensañamiento sobre el cuerpo, comenzó inmediatamente a trabajar sobre los vínculos cercanos de la víctima.

En la vivienda se levantaron varias muestras, huellas y demás elementos de prueba.

El martes se les tomó declaración testimonial a los tres hijos de Margarita y este miércoles, sin detención ni imputación, David Enrique Demaldé fue trasladado a la sede del Cuerpo Médico Forense para realizarle un examen corporal y obtener algunas muestras.

Todavía no hay detenidos ni certezas definitivas. Solo la historia de una querida familia de Junín, atravesada por una intimidad dolorosa.

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