Condenaron a 20 años de cárcel al comerciante que asesinó a un hombre en la galería Tonsa y lo enterró en Los Corralitos

Vladimir Cayo se declaró culpable, en un juicio abreviado, de la muerte de Edgardo Lucero, quien perdió la vida el 7 de diciembre pasado, tras ser apuñalado. La investigaciói se cerró en solo 14 días.

Condenaron a 20 años de cárcel al comerciante que asesinó a un hombre en la galería Tonsa y lo enterró en Los Corralitos
Vladimir Cristian Cayo Coronel (izquierda) fue condenado por el homicidio de Edgardo Jesús Lucero Ramírez, en un juicio abrevido. Gentileza Poder Judicial de Mendoza.

A sólo 36 días del homicidio de la galería Tonsa, la Justicia condenó hoy al comerciante que asesinó a Edgardo Jesús Lucero Ramírez (29), en el paseo comercial capitalino y luego lo enterró en Los Corralitos.

Esta mañana, la jueza Eleonora Arenas, condeno a Vladimir Cristian Cayo Coronel (28) a la pena de 20 años de prisión, durante un juicio abreviado en el que el hombre se declaró culpable.

Edgardo Jesús Lucero Ramírez, asesinado en la Galería Tonsa, en Mendoza. (Ministerio Público Fiscal/La Nación)
Edgardo Jesús Lucero Ramírez, asesinado en la Galería Tonsa, en Mendoza. (Ministerio Público Fiscal/La Nación)

Previo a la lectura de la sentencia, Cayo tomó la palabra y señaló: “acepto los cargos y quiero pedir perdón a la familia Lucero. Estoy muy arrepentido de lo que hice”.

Previamente, el fiscal de Homicidios Carlos Torres y Martín De Olano, el abogado defensor de Cayo, llegaron a un acuerdo en el que se estableció la pena y se fijó la caratula: homicidio simple, delito que tiene penas que van de los 8 a los 25 años de cárcel.

En la causa también está imputado Orlando Torre Paz (25), un joven que es chofer de una plataforma de viajes y que llevó a Cayo Coronel (28), hasta Los Corralitos, donde la víctima fue enterrada.

Torre declaró ante el fiscal y se le dio la libertad, aunque sigue ligada a la causa, pues está imputado por el delito de “encubrimiento agravado”. El chofer no fue parte del juicio abreviado.

Cayo aceptó someterse a un juicio abreviado, acosado por las pruebas en su contra, entre ellas un video que forma parte del expediente. En las imágenes registradas el 7 de diciembre pasado, a las 21.14, se ve a Cayo sacando un bulto (el cuerpo de Lucero) envuelto en unas bolsas de consorcio y, arrastrándolo por el piso, lo lleva desde su local hasta la calle San Martín.

En el camino se topa con muchas personas, incluso pasó cerca de los clientes de una pizzería y nadie nota la particular forma de bulto. Al salir a la vereda, se detiene y espera que llegue el auto blanco que había solicitado a través de una app. Cuando el vehículo llega, el conductor se baja y ayuda a Cayo a subir el bulto al baúl y luego ambos se suben y parten hacia Los Corralitos.

Vladimir Cristian Cayo Coronel fue condenado por el homicidio de Edgardo Jesús Lucero Ramírez, en un juicio abrevido. Gentileza Poder Judicial de Mendoza.
Vladimir Cristian Cayo Coronel fue condenado por el homicidio de Edgardo Jesús Lucero Ramírez, en un juicio abrevido. Gentileza Poder Judicial de Mendoza.

Al terminó del debate exprés el defensor explicó el abreviado fue avalado por la familia de la víctima y el monto de la pena fue acorde al delito y que no tenía antecedentes. “Hubo un arrepentimiento espontaneo que no fue actuado. Tomó conciencia del hecho y pidió disculpas que fueron aceptadas por la madre de la víctima”, dijo el letrado, quien prefirió no hablar de las motivaciones que tuvo su cliente para cometer el crimen. “Fue un error que cometió”, dijo.

El fiscal Torres, por su parte, explicó que las pruebas son contundentes y que las cámaras de seguridad corroboran la autoría. En relación a la investigación, dijo que el chofer sigue siendo investigado. Además dijo que habría otra persona involucrada que no está detenida. En relación al móvil, el magistrado prefirió no develar su hipótesis ya que no hay pruebas de ello en el expediente.

Por ultimo destacó el trabajo del personal de Búsqueda de Personas, de Análisis Criminal, de Escuchas Telefónicas, de Delitos Tecnológicas, del SIAC y a la División Económico que hizo aportes fundamentales para terminar la investigación que duró solo 14 días, desde la detención al juicio.

El crimen de la galería Tonsa es uno de los casos de homicidios que se han resuelto con mayor rapidez, aunque el record por un caso de homicidio es de 13 días: el 8 de julio de 2022 el kiosquero Gerardo Godoy fue condenado a 17 años y 6 meses de prisión por el asesinato de Esteban Palombarini, ocurrido el 25 de junio pasado en Ciudad en un comercio.

El fiscal Carlos Torres encuadró penalmente la imputación de Godoy como homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. El crimen se produjo en calle Vendimiadores al 635, casi esquina Perú de Capital, en un quiosco. La víctima pidió fiada una cerveza, luego de venir de un festejo familiar. Ese fue el punto de conflicto, ya que el comerciante no accedió al pedido y hubo una discusión tras la cual Palombarini terminó muerto.

El encargado del local le disparó con una pistola marca Bersa que fue entregada a la policía. Además, se pidió apoyo al personal de Delitos Tecnológicos, debido a que en el negocio había cámaras de seguridad donde quedó registrado el hecho.

Cronología de un crimen

El 13 de diciembre pasado, desde el Ministerio Público Fiscal solicitaron los medios la difusión de la foto de Lucero, explicando que había sido visto por última vez el “miércoles 6 de diciembre del 2023 a las 22.30 horas en la Terminal de Ómnibus, sobre calle Alberdi de San José, Guaymallén, “vistiendo un pantalón negro, mochila negra grande, zapatillas negras”.

El mensaje aportaba las características físicas de joven -contextura física delgada, mide aproximadamente 1,60, cabello corto con raya al medio de color castaño oscuro, usa lentes de color azul, tez trigueña, utiliza un aro en el que cuelga una perla azul y otro aro redondo tipo argolla- y, de saber su paradero, debía informarse al 911.

El caso recayó en el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien empezó a sospechar, tras conocer los primeros indicios que podría estar ante un asesinato, por lo que el expediente por averiguación de paradero mutó a averiguación muerte. El joven le había dicho a su tía –la última persona que lo vio con vida- que iba a ver a su novia, en Palmira, por lo que los investigadores entrevistaron a la joven, quien habría señalado a Vladimir Cayo, con quien mantendría una nueva relación, ya que habría cortado el noviazgo con Lucero.

Inicialmente, el fiscal Torres ordenó la detención de Cayo pero luego lo dejó en libertad ante la falta de pruebas. Los investigadores centraron la atención en el local Saturno 66 de la galería Tonsa, donde funciona un negocio de reparación y compraventa de celulares, regenteado por Cayo, porque allí había dejado de funcionar el celular de la víctima.

Luego, tras realizar un repaso de los registros de las cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona, se pudo ver que Lucero ingresaba en el local de Cayo el 7 de diciembre a las 18.30 y nunca más salió de allí con vida. Otras imágenes posteriores determinaron que Cayo y el chofer habrían sacado el cuerpo de la víctima en bolsas de consorcio y lo subieron –a plena luz de día- en el Fiat Cronos blanco para llevarlo luego a Los Corralitos, donde lo enterraron en una finca.

Los sistemas de geolocalización de los vehículos de los dos sospechosos, llevaron a los uniformados de Búsqueda de Personas y Homicidios, hacia una finca de Los Corralitos.

“A raíz de toda la investigación que se estaba efectuando en torno al paradero del señor Jesús Lucero, en el día de ayer, los investigadores de la División Búsqueda de Personas como la División Homicidios pudimos constatar una situación extraña que habíamos constatado por las cámaras de seguridad en la calle San Martín, a la salida de la Galería Tonsa”, sostuvo el fiscal Torres, durante una conferencia de prensa, tras la imputación de los sospechosos.

Concretamente se refirió a que “en bolsas se transportaba algo que tenía forma de un cuerpo” y que “podía ser el cuerpo de Jesús Lucero”.

Luego indicó que la investigación los llevó a una finca de Los Corralitos “donde había tierra removida”. Entonces “personal de Policía Científica, con ayuda de Bomberos, hizo una excavación y encontraron un cuerpo envuelto en nylon”, dijo Torres.

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