Ante una ola de robos, vecinos del barrio Bombal piden cámaras y más controles biométricos

“Esto es tierra de nadie. Estamos “psicotizados”, mirando todo el tiempo por la ventana para ver si pasa algo”, dicen los lugareños, que solicitan reunirse con las autoridades municipales y del Ministerio de Seguridad y Justicia.

Ante una ola de robos, vecinos del barrio Bombal piden cámaras y más controles biométricos
Inseguridad en el barrio Bombal.

Vecinos de una de las zonas más tradicionales de Ciudad –el barrio Bombal, ubicado al sur de la Casa de Gobierno- dicen estar viviendo una “ola de inseguridad” que se viene intensificando en los últimos meses con “entraderas”, robos domiciliarios y callejeros, hurto de medidores y de cubiertas de autos, entre otros delitos.

“Con esta inseguridad ya no se puede vivir. Nosotros queremos una audiencia con las autoridades del municipio y de Ministerio de Seguridad y Justicia para contarles la situación. Queremos más cámaras de seguridad, que funcionen los domos que hay y que se hagan más controles biométricos. Esto es tierra de nadie”, denuncian.

Tres vecinas que han recorrido la barriada recolectando firmas por la inseguridad le contaron a Los Andes algunos de los hechos violentos que se han registrado en el tradicional barrio capitalino. “El robo más grave fue la entradera de noviembre en la calle 25 de Mayo y Vitali, donde vive una pareja de personas mayores”, cuenta una de las entrevistadas, que vive en la calle Perú, en relación al robo cuyas víctimas fueron una pareja conformada por un hombre de 86 años y su mujer, de 81.

El hijo de la pareja fue quien llamó al 911 para denunciar que sus padres habían sido encerrados por dos delincuentes que habían logrado entrar en la vivienda.

Cuando llegó la Policía, las víctimas declararon que los ladrones usaban guantes y que los habían encerrado durante una hora, tiempo en que habían registrado toda la vivienda buscando objetos de valor. Finalmente dieron con joyas de oro, 10.000 dólares, 1.000 euros y una pistola marca Colt.

“En enero, otra entradora. Encerraron a una pareja en el baño de su casa, en Isabel la Católica e Hipólito Irigoyen. Les robaron todo. Uno pudo salir por el ventilux”, explica una vecina de la calle 25 de Mayo.

“En febrero hubo otra entradera en la calle Yapeyú. Una persona mayor que salió a pasear el perro al jardín, al mediodía. El ladrón la encerró en el placard y ella, pensando que ya se había ido, salió y lo encontró con una tijera de podar. El ladrón le hizo algunos cortes en un brazo. Eso fue a media cuadra de la comisaría Segunda, en la calle Capitán de Fragata Moyano”, rememora otra mujer, con domicilio en calle Vitali.

Se llevaron hasta la carne del freezer

“¿Y la señora de la calle Suarez y 25 de Mayo, la que le robaron toda la carne del freezer? Es una casa con muchas medidas de seguridad. Le estaban arreglando el portón. Se le metieron de noche, cuando dormía y le robaron cosas de valor”, cuenta la primera vecina consultada.

Y así, casi sin que se les pregunte, siguen repasando algunos otros hechos de violencia como el de la vecina de Benegas y Suárez que se le “descolgaron por el techo y le robaron la cartera con dinero y documentos, además de la computadora del hijo donde estaba preparando una tesis”.

O la del niño de 12 años que en el verano, cuando volvía de supermercado, fue interceptado por tres jóvenes que le robaron el celular y le preguntaron donde vivía “porque, según el chico, querían entrarle a la casa”.

Luego, enumeran otros tipos de hechos, como la ola de robo de medidores de agua de diciembre en la calle Perú, el robo de cubiertas de autos o de rotura de ventanillas para robar objetos de valor de los vehículos.

“También hay algunos robos que han sufrido los chicos de la escuela Pablo Nogués a la salida. Hay gente que vive en el zanjón y por eso queremos que esa zona sea controlada y que limpien el cauce porque genera inseguridad”, opina otra de las entrevistadas.

Por otra parte, en algunas calles se han robado los cables de telefonía, dejando sin servicio de teléfonos fijos a adultos mayores que no manejan celulares.

Grupos de WhatsApp contra la inseguridad

En los últimos meses, algunos habitantes del barrio Bombal se han reunido en la plaza Belgrano, cerca del Nogués, para discutir la problemática de la inseguridad en la zona. El año pasado, sostienen, le solicitaron una audiencia al por entonces ministro de Seguridad Raúl Levrino, pero sólo lograron entrevistarse con el titular de la comisaría Segunda. “Nos dijo que no que tenían un solo móvil y que no tenían teléfono. Nos dejó un número de un celular y un mail para que nos comunicáramos. También nos dijo que tenían una zona muy grande que patrullar desde la plaza Independencia hasta todo el Bombal”, denuncian los lugareños.

Ahora, frente a la situación, los vecinos han armado grupos de WhatsApp por calles o pequeñas zonas para mantenerse en contacto ante cualquier tipo de “situaciones extrañas”.

A las medidas de seguridad que muchos tienen en sus propias casas, también hay que sumar que algunos están adheridos al sistema de alarmas comunitarias al que consideran muy bueno como medio para disuadir a los delincuentes, pero que nunca han sido usadas en casos de robos. “Sirve para disuadir. El otro día vi a unos chicos que estaban por robar una moto y, cuando hice sonar la alarma, se fueron pero a los vecinos que les han robado nunca pudieron usar el sistema”, explica una de las vecinas.

También dicen que los preventores de Ciudad patrullan la zona “pero no pueden hacer nada concreto”. “Lo mismo que un señor que han contratado algunas personas que residen cerca de la plaza Belgrano”, apuntan.

En febrero pasado un grupo de habitantes del Bombal volvió a reunirse con el nuevo jefe de la comisaría Segunda, quien les prometió que se intensificarían los patrullajes.

En el barrio hay muchas viviendas que se usan como estudios de abogados u otros profesionales. Entonces, de día, hay mucha actividad pero por las noches y en los fines de semana, “se transforma en tierra de nadie”, según dicen los vecinos. “Ese tipo de alquileres debe ser controlado”, reclaman.

En febrero pasado un grupo de vecinos juntó las firmas de unos 140 lugareños y la presentaron en la Municipalidad de Capital explicando la situación. “Nosotros queremos tener una audiencia con el intendente Ulpiano Suárez y otra con la ministra de Seguridad (Mercedes Rus) para explicarle la situación de inseguridad que vivimos”, dicen.

“Esto es tierra de nadie, estamos desprotegidos. Por eso nos tenemos que estar comunicando entre nosotros por WhatsApp. Estamos ‘psicotizados’, mirando todo el tiempo por la ventana para ver si pasa algo”, aseguran.

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