A cinco años de la desaparición de Gisela Gutiérrez en La Favorita: “Ya no tenemos esperanzas”   

La joven fue vista por última vez en julio del 2015, luego de denunciar que era explotada sexualmente. La familia teme lo peor y el caso llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Los alrededores de La Favorita, empapelados con el rostro de la mujer buscada./Gentileza
Los alrededores de La Favorita, empapelados con el rostro de la mujer buscada./Gentileza

Verdad y justicia es lo que espera hoy la familia de Gisela Gutiérrez, la joven desaparecida hace cinco años en el barrio La Favorita de Ciudad. Ante un nuevo aniversario de su búsqueda el expediente se mueve por distintos fueros y en las últimas semanas llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sin embargo, para la gente que aún la espera esto no deja de ser una instancia investigativa más y las expectativas ya son casi nulas.  

Denuncias de violencia y abusos sexuales que fueron un aviso y no se profundizaron, una posible privación ilegítima de la libertad para caer en una red de trata de personas y una desaparición. En todo ese contexto quedó envuelta Gisela, madre de tres hijos-esperaba un nuevo bebé- y con 25 años cuando dejó de ser vista.

Sobre todos esos hechos, lo único concreto es que de ella no se supo nada más desde el 19 de julio del 2015. En esa noche la mujer había ido a visitar a una hermana por parte de su padre allí en La Favorita, y nunca más regresó a su casa.

“Deseamos encontrarla viva, aunque sabemos que es poco probable. Somos conscientes de que podemos enfrentarnos con lo peor y ya no tenemos esperanzas”, le dijo a Los Andes María Elena, hermana de Gisela. “A cinco años, no tienen una sola hipótesis sobre qué pasó. Nos sentimos violentados por la justicia”, agregó.

El reclamo no se hizo esperar, y María Elena recuerda  que hace años se reunió con el fiscal Carlos Torres y el fiscal adjunto de la Procuración, Gonzalo Nazar.

“Nos presentaron el expediente con miles de fojas, pero no había nada concreto. Nos dijeron que criticábamos con liviandad, creo que ellos actúan de forma liviana”:

Múltiples causas y un rebote internacional

Desde mayo del 2015 la Justicia Federal empezó  a investigar sobre el caso Gutiérrez, tras una denuncia fuertísima de esta mujer. Ella aseguró que había sido raptada y violada por cinco personas, y que uno de los agresores sería Marcos Aguilera, ex pareja y padre de dos de sus tres hijos.

En su acusación agregó que este hombre la prostituía a cambio de conseguir cocaína. El juez federal Walter Bento inició la pesquisa creyendo que la explotaban sexualmente y derivó a la Justicia Provincial el abuso sexual y la privación de la libertad.

Estas dos últimas denuncias en un par meses fueron archivadas, porque los peritos psiquiátricos informaron que Gisela “fabulaba y mentía”. Una de las pruebas del ataque sexual podría haber sido el embarazo que cursaba.

Para entonces y tras las denuncias, la joven misteriosamente desapareció y la fiscalía de Homicidios empezó a buscarla. Ninguno de estos expedientes dio resultados, tampoco el federal, que el año pasado iba al archivo pero que una apelación del abogado de la familia hizo que no se cerrara.

El doctor Fernando Peñaloza es quien ahora dio un paso más y llegó hasta la Comisión Interamericana. “A los familiares les fui sincero y les dije que yo dudaba de que Gisela apareciera; les prometí llevar el caso al sistema interamericano e ingresó hace dos semanas”, contó el letrado.

“Es una instancia más y es un mecanismos de presión. Este organismo pedirá informes al Estado y a la Justicia para ver qué se hizo en todo este tiempo, y si acá no se actuó en base a los derechos humanos, cursarán las sanciones”, añadió el querellante.

Por su parte, la hermana de Gisela sostuvo ante este nuevo escenario: “Tenemos expectativas, porque queremos que el Estado, la Justicia y la Policía expliquen que han hecho todo este tiempo. Ojalá se empiece a investigar de verdad”.

Dos  ex novios en la mira y una sospecha fuerte

En reiteradas oportunidades a lo largo de los años Gutiérrez denunció a ex parejas por lesiones, violencia y amenazas. Uno de los apuntados era el mencionado Aguilera y otro hombre identificado como Gastón Velázquez.

Al momento de su desaparición ellos fueron los primeros sospechosos, aunque ambos declararon y nadie les pudo endilgar algún delito. Más allá de que la propia Gisela dijera que en el abuso sexual perpetrado por varios hombres estaba Figueroa-lo habría reconocido por sus tatuajes-, el paso del tiempo no lo puso como acusado ni a él ni al otro muchacho.

Por lógica, se investigó a las últimas personas que estuvieron con ella y que eran familia por parte de su papá. Fuentes vinculadas al caso aseguran que todos dieron testimonial y algunos hasta presentaron contradicciones en sus dichos, pero  de allí no salió ninguna pista reveladora ni se incriminó a nadie.

Datos a la fiscalía llegaron, y en ocasiones eran los más pesimistas. En más de una oportunidad marcaban una zona y decían que allí la habían enterrado tras matarla; se realizaron rastrillajes y todos fueron negativos. Siempre en La Favorita.

“Es un caso complejo y grave; es la desaparición de una mujer en democracia, más allá que no hay una intervención del Estado”, remarcó el abogado.

Lo que es concreto es que denunció ser víctima de trata de personas, la Justicia Federal no activó los mecanismos de protección física para estas situaciones y ella después desapareció”, agregó Peñaloza.

A modo de encontrar la verdad y por qué no más adelante la justicia, María Elena cerró: “Los hijos de Gisela deben saber qué pasó y si su mamá está viva o muerta. Ella fue a denunciar y la trataron de fabuladora, parece que no le dieron importancia porque era una mujer de un barrio popular”

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