Lo más probable es que la generalidad, al leer el título del presente escrito, opine que no tiene nada que ver una cosa con la otra; no obstante, trataré de demostrar lo contrario: la relación de causa y efecto que existe entre equilibrio económico y pobreza, también cómo y por qué el equilibrio económico evita la pobreza.
Pobreza implica escasez o carencia de lo necesario para vivir. En sentido amplio, también significa pobreza de medios, pobreza de vocabulario, pobreza de ingenio.
En la mayoría de los contextos sociales la pobreza se considera negativa y penosa, sin embargo en algunos ámbitos de carácter espiritual o religioso, la pobreza voluntaria se considera una virtud por renunciar a los bienes materiales.
Desde el punto de vista económico, es la situación o condición de la población que no puede acceder o carece de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas elementales que le permitan un adecuado nivel y calidad de vida, tales como alimentación, vivienda, educación, asistencia sanitaria, agua potable.
Son causa de la falta de medios para acceder a tales recursos el desempleo y bajos ingresos; como así también la exclusión y segregación o marginación social.
Equilibrio es el estado de inmovilidad de un cuerpo sometido a dos o más fuerzas que actúan en sentido opuesto. El equilibrio es la consecuencia de leyes naturales que permiten al Universo estabilidad; no se beneficia ni perjudica ningún elemento, astro ni constelación.
El equilibrio económico es también un fenómeno natural, es decir, la manifestación de una actividad que se produce en la naturaleza, que implica que las fuerzas opuestas (producción y consumo; oferta y demanda) han logrado el punto (precio) de reposo, que satisface ambas partes.
Lo importante, trascendente de ambos equilibrios es que son naturales, es decir, no interviene el hombre (en sentido lato), y no se beneficia ni perjudica ninguna de las partes.
Tal situación determina, automáticamente, consumir y producir el máximo requerido por la sociedad de cada producto, lo que implica un máximo de ocupación, sin desempleo, sin pobreza.
En caso contrario no existe equilibrio o en el mejor de los casos el equilibrio es forzoso y por lo tanto uno/s se beneficia/n y otros y toda la sociedad se perjudica porque se trata de un equilibrio falso, que no es estable ni permite la plena producción.
Es sabido que los monopolios, oligopolios, trust, servicios públicos, empresas del Estado, etcétera, pueden controlar la producción para imponer el precio que más les conviene, desde el punto de vista económico o político. Dicho precio no puede denominarse de equilibrio porque es forzoso, es impuesto, es falso.
El precio de equilibrio es el que no beneficia ni perjudica a ninguna de las partes, determina la máxima producción posible y, en consecuencia, el pleno empleo.
La plena ocupación no deriva de la rentabilidad de las empresas, ni de leyes humanas, sino del equilibrio económico verdadero, o simplemente del equilibrio económico.
Cuando se limita la producción, por cualquier acción pública o privada (monopolio, fijaciones de precios, cupos, etcétera) se traba el equilibrio económico y su consecuencia es desocupación, causa de pobreza.
En cambio, si se produce cuanto se puede producir con los medios humanos y técnicos existentes, se logra el máximo poder adquisitivo y pleno empleo.
Se quiso estabilizar la moneda (ley de convertibilidad) mediante un precio preestablecido antes que el proceso natural lo determinara; se fijaron precios máximos, fueron precios impuestos, falsos; y se consiguió desequilibrio y su consecuencia: desocupación, recesión y pobreza.
La estabilidad económica es consecuencia del equilibrio y no viceversa. El equilibrio económico es la única forma de conseguir el precio justo, que es máximo y mínimo al mismo tiempo; el que proporciona al productor su mayor venta y a la colectividad su mayor consumo y por lo tanto, la menor pobreza.
El equilibrio económico es el punto de partida para incentivar la actividad económica, es decir, los intercambios, las transacciones, la economía. Sin equilibrio económico no hay estabilidad perdurable; y sin estabilidad sustentable no hay certeza futura; y sin certeza futura no hay incentivo para invertir; y sin inversión no hay ocupación; y sin ocupación hay pobreza.
En consecuencia, no cabe la menor duda de que el equilibrio es la política económica necesaria para evitar la pobreza, porque ambos fenómenos están relacionados el uno con el otro a través de precios justos o falsos.
Justo es lo exacto, lo correcto; cuando no falta ni sobra, cuando no se perjudica ni beneficia ninguna de las partes.
Los precios verdaderos son causa de equilibrio, estabilidad, inversiones, bienestar y desarrollo social. Los precios falsos son causa de desequilibrio, inestabilidad, gasto, malestar, recesión y pobreza.
Moraleja: la pobreza no se soluciona mediante dádivas, donaciones, regalos o subvenciones, sino con equilibrio económico.