1 de febrero de 2014 - 22:46

En pleno año duro

Vuelve la actividad legislativa y el oficialismo tiene que retomar contactos con la UCR para poder avanzar con el Presupuesto.

Pasó enero y el Gobernador no tomó ningún descanso, al contrario, buscó ganar protagonismo aprovechando la quietud legislativa propia del primer mes del año y la necesidad de comenzar a instalar su gestión en la vidriera política. En el comienzo del año el jefe del Ejecutivo terminó de reformar a su gusto el equipo de colaboradores y encaró actividades que lo mostraron muchas veces en distintos lugares.

En el plano nacional se encargó de reunirse con Daniel Scioli en Mar del Plata aprovechando la promoción de la Fiesta Nacional de la Vendimia y fue gestor del próximo cónclave para que los ministros de Hacienda y de Economía de las provincias consideren su propuesta de paritarias nacionales estatales.

La dureza radical. Decíamos en esta misma columna hace varias semanas que probablemente el justicialismo esperara que con el calor fuerte del verano mendocino se derritiera en parte la dureza de los senadores radicales en torno a la discusión parlamentaria del Presupuesto para este año.

Pero nada de eso ocurrió. Se llega a febrero con las mismas posturas que el oficialismo y la oposición mantenían en diciembre. Mejor dicho, con un radicalismo cada vez más convencido de que el Senado no puede dejar pasar lo que llegó de la Cámara de Diputados como está, y un justicialismo que poco y nada hizo para ablandar al principal partido de la oposición.

En la UCR no tienen fisuras. "Hay una clara posición fijada de antemano" con respecto al Presupuesto para este año, enfatiza el presidente partidario, Sergio Pinto. Pero admiten en la conducción de la UCR que no existen señales desde el oficialismo para encarar la discusión definitiva luego de la postergación de diciembre.

Los radicales dicen encontrarse desconcertados por la postura del oficialismo. Aseguran que sólo hubo encuentros circunstanciales en actos oficiales o en eventos departamentales con la promesa de concretar alguna juntada importante para comenzar a conversar, "pero en los hechos no hay nada", dicen en la oposición.

"Ahora estamos mucho más firmes que en diciembre, aunque siempre nos mantenemos dispuestos a conversar. Pero quien tiene que plantear la discusión es el oficialismo", dicen en el comité de la calle Alem.

De parte del justicialismo, sus voceros dicen que se espera arribar a un punto medio, de 1.200 millones de pesos, para acordar el margen de endeudamiento que se le autorizará al Gobierno.
Esto a partir de la reanudación de las conversaciones, en las que tampoco hay que olvidar a los legisladores del Partido Demócrata, inmersos en la disyuntiva que plantea por un lado la oferta massista del intendente Difonso y por el otro la propuesta de centro derecha con el Pro que impulsa la conducción partidaria. Lo concreto en este caso es que a nivel nacional tanto Massa como Macri están planteando la necesidad de reacomodamientos presupuestarios urgidos por la devaluación reciente.

Y mientras esperan que se reabra la actividad legislativa, en el radicalismo también se entusiasman ante la cada vez mayor posibilidad de que para las elecciones departamentales de marzo en Capital y San Carlos puedan sellar acuerdos con el socialismo, el ARI y otras agrupaciones con las que a nivel nacional se está gestando un acuerdo electoral hacia 2015.

En el PJ buscan bajar tensiones. Ningún dirigente oficialista va a salir a plantear públicamente diferencias con el gobierno de Francisco Pérez, pero está claro que entre el Ejecutivo y las cámaras legislativas, 2013 no terminó de la mejor manera.

Cuando Pérez llamó a los presidentes de la UCR y el Partido Demócrata a su despacho para negociar aspectos del Presupuesto y el endeudamiento previsto en el mismo, la sorpresa fue grande en la Legislatura, porque estaba prácticamente sellado un acuerdo para bajar las pretensiones del Gobierno y avanzar con la aprobación del proyecto.

Luego, entre Ciurca y Tanús (el mayor artífice del entendimiento luego frustrado con los radicales) decidieron patear la pelota lejos y todo quedó pendiente para febrero, por decisión unilateral de los legisladores del oficialismo.

Finalizadas las vacaciones, intentarán recuperar el tiempo perdido. Se espera para estos días una cumbre entre Francisco Pérez y Carlos Ciurca. El Gobernador y su vice se jurarán respeto mutuo, como en estos dos primeros años de gobierno, pero el mayor interesado en que las sonrisas predominen en ese encuentro es Pérez, que necesita de los que hacen política en el ámbito legislativo para tener aprobado el Presupuesto provincial lo más rápido que se pueda.

El "paquismo" contra el resto del partido. En su afán por tener un gabinete a su gusto y sin figuras que puedan poner en riesgo su liderazgo, Francisco Pérez terminó de acomodar su equipo ministerial prescindiendo de la interna partidaria. Sólo Ciurca logró mantener su influencia en el Ministerio de Seguridad; el resto de las áreas gubernamentales son "paquismo" puro con muy poca injerencia territorial.

No se trata de un detalle menor. A los experimentados "caciques" no les gustó que no se les haya permitido participar más en los retoques ministeriales de diciembre y principios de enero.

Hay en el equipo del gobierno quienes insisten con que Pérez haga armado político y siga siendo protagonista para tener voz y voto a la hora de definir candidaturas para 2015. Pero también están los que consideran que internamente la movida del Gobernador no tiene suficiente fuerza y por eso le sugieren que insista con su intención de proyectarse a nivel nacional.

Es que una de las ideas de Pérez es poder mostrar a uno de sus "delfines" como precandidato a gobernador en las próximas elecciones. Aseguran en su entorno que no tiene ninguna preferencia, más allá de todos los rumores sobre Matías Roby, su amigo ministro de Salud.

Quiere que todos los colaboradores suyos que tengan aspiraciones se muestren a través de la gestión y sostiene que el año próximo el que se encuentre mejor posicionado contará con su respaldo. Así lo expresó durante la semana, en encuentros con colaboradores y militantes de toda la provincia

Mientras tanto, en las líneas tradicionales también hay nombres para intentar suceder a Pérez. Los Azules tienen al actual senador nacional Adolfo Bermejo como a uno de los favoritos. En La Corriente, Ciurca y Abraham jugarían a favor del tercer gran referente de esa línea, el intendente Rubén Miranda. Y Omar Félix, uno de los líderes del tercer sector tradicional del peronismo mendocino, cree estar en condiciones de postularse con el guiño incluido de Juan Carlos Mazzón, el jefe máximo del sector Azul.

Pérez y los principales exponentes de cada una de las líneas internas del justicialismo también son conscientes de que las posibilidades electorales de 2015 están supeditadas a que se pueda superar el actual "duro" año, como lo definió el Gobernador el día de su encuentro con Scioli en Mar del Plata, y a que el gobierno nacional, y muy especialmente la conducción económica, hallen el rumbo para salir de la actual coyuntura. De lo contrario, la actual movida "paquista" quedará como una experiencia que llegó a destiempo.

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