El Jury de Enjuiciamiento comenzó a tratar el caso de un juez mendocino que no le restituyó el hijo a un ciudadano italiano, pese a la que la Corte provincial ordenó en 2015 su "urgente" restitución.
El Jury de Enjuiciamiento comenzó a tratar el caso de un juez mendocino que no le restituyó el hijo a un ciudadano italiano, pese a la que la Corte provincial ordenó en 2015 su "urgente" restitución.
El juez del Sexto Juzgado de Familia de Mendoza, Marcos Krochick, fue denunciado recientemente por el italiano Luca Guglielmino y ayer, el Jury abrió la investigación y "correrá vista" al magistrado para que se defienda.
El niño en cuestión nació en Italia en 2006. Con tres años, llegó a Mendoza junto a su madre, una mendocina que escapaba de presuntos maltratos del marido europeo.
En 2010 el caso se judicializó y Krochick dictaminó que debía quedarse a vivir en Mendoza. Pero en 2015 la Corte provincial ordenó la restitución a su padre. El chico tiene hoy 12 años y sigue en Mendoza.
¿Se trata de un caso de sustracción de menores, tal como lo califica el Convenio de La Haya? ¿El juez mendocino está protegiendo el interés superior del niño?
Como fuere, se trata de una verdadera bomba judicial, un entuerto jurídico con ramificaciones internacionales que, por lo visto, no tiene solución definitiva.
Por lo pronto el italiano, con su denuncia al Jury, pretende una futura destitución del magistrado para que sea reemplazado por otro y éste, a su vez, le devuelva a su hijo.
"El denunciante dice que hay un incumplimiento del juez a los fallos de la Corte local, la Corte nacional y la Convención de La Haya", explicó uno de los integrantes del Jury. "La denuncia se basa en una de la causales del Jury sobre la conducta de los jueces", amplió un legislador que forma parte del tribunal mixto.
Amor, violencia y huida
En 2004, la docente Mariana Paparini decidió emigrar desde Godoy Cruz a Italia buscando nuevos horizontes. En Ancona conoció a Guglielmino, se enamoraron, se casaron y tuvieron un hijo, Tomasso.
Ella denunciaría después que desde que quedó embarazada él se mostró agresivo. Ella lo denunció por violencia de género: el maltrato fue tal que incluso llegó a estar internada por una golpiza.
La mujer, por su seguridad y la de su hijo, decidió volver a la Argentina. Aprovechó un viaje por trabajo de su pareja, en abril de 2009, y llegó a Mendoza con una autorización del padre que expiró 30 días después.
Al vencerse el plazo las leyes de la Comunidad Económica Europea consideraron que estaban frente a un secuestro internacional de un niño perpetrado por uno de sus progenitores.
Mientras tanto en Mendoza el juez Krochick, en marzo de 2013, atendiendo al interés superior del niño que ha pasado la mayor parte de su vida en Mendoza con su madre, rechazó el pedido de restitución internacional. Luego, la Segunda Cámara Civil de Apelaciones no hizo lugar a un recurso presentado por el padre y confirmó la decisión del juez.
Pero en diciembre de 2015, la Corte provincial ordenó la inmediata restitución de Tomasso sosteniendo que la "integración a su nueva vida en Mendoza, donde concurre al colegio, tiene amigos y toda su familia materna, no puede ser valorada a la hora de decidir la cuestión, por cuanto dicha situación se originó en una ilicitud que no puede ser convalidada por el mero transcurso del tiempo y su padre reclamó la restitución antes de pasado un año desde el traslado".
El caso fue llevado también a la Corte nacional que falló igual que la mendocina. Aun así, Tomasso sigue entre nosotros.