¿Exportará más el sector? Para visualizar una respuesta, resulta apropiado considerar dos factores: si el mundo querrá comprar más vino, y si mejorará la rentabilidad para exportar. Parafraseando a los jugadores de truco, es posible que querrán el primero y dudamos del segundo.
Comencemos con los compradores, especialmente con EEUU, el principal cliente de vinos argentinos. Sigue aumentando su consumo de vinos, y además se espera que su economía siga mejorando; dos señales positivas para nuestro país. No obstante, debe notarse que en este año EEUU ha comprado menos vino a granel, tanto a Argentina como al resto del mundo.
Con respecto a la rentabilidad exportadora, desde hace varios años preocupan los costos crecientes en dólares, que afectan negativamente la competitividad del sector. Sin embargo, en los últimos meses el dólar oficial viene aumentando más que la inflación. O sea, los costos estarían dejando de crecer en esa moneda verde.
Aun así, surgen algunas dudas. La primera es si esta estrategia oficial se mantendría en el tiempo, debido a la amenaza de que se acelere la inflación. Ya lo ha hecho en estos meses. El otro problema es la evolución de los precios internacionales. Durante este año, la mayoría de los productos regionales argentinos (cereales, frutas, oleaginosas) han padecido una caída en dichos precios.
Afortunadamente no ha sido así para los vinos argentinos. Igualmente, hay que estar atentos, por dos razones. En este año ha habido una mayor cosecha de uva en los grandes productores de vinos. Y por otro lado, existe la posibilidad de que en un momento no muy lejano haya un aumento en las tasas internacionales de interés, que terminaría afectando negativamente a los precios internacionales de los productos regionales.
Resumiendo, el mundo quiere más vino, especialmente desde EEUU y China. El punto clave está en la rentabilidad exportadora. Atendiendo al contexto nacional e internacional, parece que no llegarían las buenas noticias en un futuro inmediato.