25 de enero de 2014 - 23:15

Peces que ostentan brillo neón

Los espectaculares colores producidos por la biofluorescencia en peces podrían actuar como señales biológicas. Peces que parecen monótonos para el ojo humano podrían verse entre ellos adornados en tonos verdes, rojos y naranjas brillantes, afirman científ

Más de 180 especies de peces, de al menos 50 familias taxonómicas, pueden absorber luz y volverla a emitir como un color diferente, informan hoy los investigadores en la revista Plos One. Captados con cámaras equipadas con filtros de color amarillo, peces como el cabeza plana (Cociella hutchinsi), encontrado en las aguas tropicales del océano Pacífico, se convierten en estrellas del espectáculo.

"Es como si tuvieran su propio espectáculo privado de luces", dice John Sparks, director de ictiología del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, quien ayudó a encabezar la investigación. "Nos sorprendió encontrarlo en tantos", indica.

Para conducir su sondeo, los investigadores (trabajando con fotógrafos y camarógrafos) muestrearon aguas cercanas a Bahamas y a las Islas Salomón, dos regiones taxonómicamente ricas. El equipo también sondeó especies de agua dulce de Madagascar, el Amazonas y la región de los Grandes Lagos de Estados Unidos, así como peces de tiendas de mascotas y acuarios públicos.

Los investigadores encontraron biofluorescencia en peces cartilaginosos, como los tiburones y las manta rayas, y en peces óseos, como las anguilas y los lenguados. Que el fenómeno aparezca en grupos separados por más de 400 millones de años de evolución divergente sugiere que evolucionó independientemente muchas veces, dice Sparks. La biofluorescencia (distinta a la bioluminiscencia; la producción de luz de un organismo vivo a través de una reacción química) también se ve en corales, cnidarios, artrópodos y loros.

En los peces, la biofluorescencia parece ser más común en las especies marinas. Sparks especula que esto se debe a que el océano es un ambiente relativamente estable, permeado por una clara luz azul. Al incrementarse la profundidad del agua, se absorbe la mayoría de la luz visible, con excepción de las ondas de luz azules de alta energía. Existen peces biofluorescentes de agua dulce y de aguas profundas, pero son raros. En cambio, los peces más espectacular y variadamente adornados comúnmente tienden a ser peces camuflados en arrecifes de coral.

Muchos de estos peces tienen filtros amarillos en los ojos, y podrían detectar patrones biofluorescentes como "señales secretas" entre especies. Por ejemplo, algunos peces marinos desovan al unísono cuando hay luna llena, y el brillo fluorescente bajo la luz de la luna podría ayudar a los peces a reconocerse entre ellos.

El descubrimiento abre el camino para mayor investigación sobre el papel ecológico de la biofluorescencia, dice Dimitri Deheyn, un biólogo marino del Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, quien no participó en el estudio.

El estudio también identifica un tesoro potencial de proteínas fluorescentes para los biólogos. Las proteínas fluorescentes como la GFP (proteína verde fluorescente, por su sigla en inglés), encontrada por primera vez en una medusa en la década de 1960, han transformado los estudios de expresión genética, de enfermedades como el sida y de anatomía del cerebro.

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