Después de casi cinco meses de sangría, el peso dejó de caer y las acciones y los bonos iniciaron un repunte. En esta tormenta violenta ha cesado el granizo, pero habrá que esperar para saber si es sólo un respiro o finalmente ha llegado la primavera.
En el submundo financiero una cosa es el cambio de humor por señales de corto plazo. Y otra muy distinta es el cambio de tendencia por indicadores de largo. Una cosa es la expectativa disparada por rumores; otra, la certeza edificada por noticias.
Al menos en estos últimos dos días se ha despejado el nerviosismo extremo de los inversores financieros, tanto a nivel local como en el exterior, sobre los activos argentinos. Y esto repercute en reducción de la volatilidad y operaciones en terreno positivo.
¿Qué están viendo los dueños del dinero? En principio, que el FMI le anticipará a la Argentina desembolsos para asegurar el programa financiero de 2019. Esto despeja los temores sobre un nuevo default. Y con el ajuste se asegura el equilibrio fiscal primario.
A pesar de esto, es prematuro hablar hoy de un cambio de tendencia del mercado. Y mucho menos se puede pensar en una bisagra, dado que esta llegará recién cuando la economía real rebote de la recesión que está transitando.