Se reunió el Jury de Enjuiciamiento. No fue un encuentro largo el del tribunal que juzga políticamente a magistrados y funcionarios con rango constitucional. El tema era que las víctimas de la organización Tupac Amaru pretendían impedir que dos miembros del cuerpo participaran del proceso contra la 8va. Cámara del Crimen.
Si hablamos de eficacia, los recusadores lograron que los supremos Omar Palermo y Julio Gómez salieran de la discusión. Ambos dieron un paso al costado por "violencia moral". Aunque la recusación planteada fue rechazada por el presidente del Jury, Jorge Nanclares. Ahora el tribunal, que será completado por camaristas civiles, volverá a reunirse el 15 de marzo.
El paso al costado de Palermo y Gómez fue discretamente festejado en Casa de Gobierno. No faltaron quienes dijeran que los supremos deberían haberse excusado antes.
Es que en setiembre del año pasado, la 8va Cámara, conformada por Luis Correa Llano, Ramiro Salinas y Alejandro Miguel resolvieron liberar a Nélida Rojas y a su familia y fustigaron duramente a la fiscal de la causa, Gabriela Chaves.
En diciembre, un grupo de víctimas de la Tupac denunció a los tres jueces ante el Jury de Enjuiciamiento. Se los acusa de actuar "con parcialidad a favor de los imputados", así como también intentaron "atemorizar a la señora fiscal haciéndole una imputación deshonrosa y criminal".
La denuncia destaca que en el fallo que liberó a Rojas, la Cámara acusó a Chaves de haber utilizado sin fundamento una figura penal, el fraude a la Administración Pública, sólo para mantener encarcelados a Rojas y su clan.
Esa "utilización" de una figura penal constituye un delito, por lo que los camaristas deberían haber denunciado a la fiscal Chaves. Al no hacerlo, se podría considerar que los tres jueces incurrieron en incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Esa acusación es la que debate el Tribunal conformado por los miembros de la Corte, 7 senadores y 7 diputados.
Sin embargo, hasta ahora el debate no se refiere a las acusaciones. Con la de ayer van dos reuniones y lo único que hubo es rosca político-judicial: en un rincón están los legisladores radicales y sus aliados judiciales del "ala dura"; del otro, están los del peronismo y sus aliados "garantistas". Los tres denunciados supuestamente son de este último bando.
En la primera reunión, el 15 de febrero, el supremo José Valerio se excusó de participar porque es uno de los jueces de la sala penal que debe intervenir en la apelación que Chaves presentó para dar marcha atrás con lo dispuesto con la 8va Cámara. Ese paso al costado abrió la polémica, porque hay otros dos supremos que deben participar de esa apelación: Palermo y Gómez.
No faltan quienes indiquen que ese movimiento de Valerio (aliado del radicalismo) fue para forzar la salida de los otros dos supremos aliados del peronismo.
Palermo y Gómez se mantuvieron en sus lugares. Entonces el lunes pasado llegó la recusación firmada por dos de las víctimas de la Tupac. Nanclares rechazó el reclamo de las víctimas pero los propios supremos, Palermo y Gómez, decidieron ayer dar el paso al costado.