Un sacerdote secuestrado en el sur de México apareció muerto con un disparo en la cabeza. El padre Gregorio López Gorostieta es el tercer sacerdote asesinado este año en la “Tierra Caliente”, una región del estado de Guerrero dominada por el cártel de los Guerreros Unidos, responsable de la desaparición de 43 estudiantes en el mes de setiembre en la misma zona.
El sacerdote fue secuestrado el lunes en el seminario en el que daba clases. No se había pedido ningún rescate por él.
El cuerpo del padre López apareció en una autopista el día de Navidad. El miércoles, docenas de sacerdotes y cientos de fieles marcharon en Ciudad Altamirano, para protestar por su secuestro y el aumento de la violencia contra miembros de la Iglesia.
En los dos últimos años, período que el presidente Enrique Peña Nieto lleva en el cargo, hubo 9 asesinatos de sacerdotes en el país.